Ana, abuelita viuda supercaliente

Ana, abuelita viuda supercaliente 2018-11-08T09:33:58+00:00

Project Description

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Sexo anal con puta madurita en Bilbao

Ana, viuda caliente con estupendas tetazas y culazo

Ana, abuelita complaciente.

Viuda caliente con estupendas tetazas y culazo.

Chochito depilado, mojadito y con sabor a miel.

Soy muy ardiente y me gustan bien duritas.

Francés despacito. Placer asegurado.

Nos corremos juntos? Umhh, qué rico!!

Te espero de 10 a 20h.

NO ATIENDO NÚMEROS OCULTOS

Zona Indautxu.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Abuelita caliente”

Autor: John Green

Me desnudé frente a él, tomé su mano izquierda y la puse en mi teta y la otra mano la puse en mi vagina. “¿Has tocado algo de esto alguna vez?”, dijo que no con la cabeza, y guiñándole un ojo lo autoricé para hacerlo, comenzó muy despacio, pero luego agarró confianza, paseaba sus dedos por mis labios, tocaba levemente mi clítoris y también apretaba mis pezones.

Tomé su cabeza y la llevé hasta mis senos para que se los comiera, mientras yo mantenía su erección con mi mano. Pude ver entonces que no era tan flaco, estaba marcado y en muy buen estado físico, y eso me calentó todavía más. Lo levanté y lo besé, como un animal, con pasión, él reflejó entonces esa pasión que vi en sus ojos, me agarró fuerte el trasero y me dijo: “usted me tiene loco, no sabe cuánto me calienta”… me descolocó, me sentí deseada, y no por cualquiera, deseada por alguien que podría ser mi nieto, pero no lo era y estaba bastante bueno.

Mientras tocábamos nuestros sexos, le coqueteé un poco, me hice la difícil sólo para escuchar cómo me halagaba, su inocencia me calentaba… ese cuerpo perfecto, esa verga enorme y en esa mentalidad era un desperdicio. Lo besé con ternura, dándole besos en la mejilla y en el pecho hasta que me arrodillé frente a su pene. No cabía completo en mi boca, así que comencé lamiendo su glande y luego completo hasta la mitad, lo succionaba como a un dulce, un helado, su olor me llenaba y su sabor me hacía quererlo más y más, lo chupaba cada vez más rápido mientras mis manos acariciaban sus bolas rasuradas y llenas. Sentí que se vendría, pero seguí de todos modos hasta que recibí toda su leche en mi boca.