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Ane, mujer elegante y discreta

Hola soy Ane, una mujer vasca de 35 años, elegante y muy discreta, con la madurez y experiencia necesarias para hacer que disfrutes cada momento que estés en mi compañía.

Mis servicios son muy completos (Todos, exceptuando el griego).

Te espero… ¡Un beso calentito!

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Las decisiones de Rocío»

Autor: Anónimo

No me costó demasiado trabajo entonarlo. Unas cuantas chupadas y el pequeño Benjamín se irguió ávido y potente, preparado para darme lo que yo tanto quería.

—Fóllame —le dije.

—Vale —respondió con una seguridad atípica en él.

Sin más mediante, le cogí la polla con una mano y la guié, sin escalas, directo hacia la entrada de mi vagina. Tras un fuerte gemido, eché la cabeza hacia atrás y comencé a cabalgarlo como si no hubiera un mañana.

—¡AAAAAH! ¡Benjamín! ¡Así, por favor! —grité, a todo volumen, queriendo hacerle saber que no me importaba que Alejo, o cualquier vecino, pudiera escucharnos.

Y él, una vez superada la sorpresa inicial de mi repentino asalto, tardó muy poco en ponerse manos a la obra también. Acordándose de mis últimas enseñanzas, dejó salir toda la lujuria contenida durante los últimos días, y no se preocupó por nada más que por su propio placer; apretujó donde tenía ganas de apretujar, lamió donde ansiaba lamer y mordió donde el cuerpo le pidió morder. No se guardó nada y se dejó la vida en esa sesión de sexo desenfrenado. Y yo no podía estar más agradecida. Lo animaba a que continuara, a que no se detuviera, a que diera rienda suelta a cada uno de sus caprichos. Y yo tampoco bajé la marcha, subí y bajé sobre él sin parar un instante. El corazón me decía que no escatimara en esfuerzos, me decía que en ese polvo lo tenía que recompensar por haberme comportado tan mal con él. Y así lo hice, le di todo lo que tenía. Lo monté como jamás lo había hecho e intenté hacerle saber que ahí estaba yo para que me usara como más quisiera.