Project Description

Puta delgada y viciosa en Bilbao
Elegante escort joven en Bilbao
Joven puta de alto nivel en Bilbao

Angela, si no la recuerdas es que no la conoces

Hola, aquí me tienes, una mujer hecha y derecha que ahora y no sé por cuanto tiempo, puedes conocer con tan sólo una llamada.

Una escort divertida y ocurrente, amante de la vida y de todo lo que en ella hay: naturaleza, deporte, arte y por supuesto mis amigos y familia.
Me considero una persona extrovertida y alegre que pone cariño, pasión y entrega en todo lo que hace.

Tengo una gran presencia y siempre llamo la atención de los que están a mi lado, cuido todos y cada uno de los detalles.
Como amante te sorprenderé de igual manera, sólo te prometo que siempre habrá una aventura nueva que sentir, cada cita me ilusiona como la primera.
Pero sobre todo mi cuerpo está entrenado para recibir y dar placer, el sexo me parece algo tan imprescindible… ¿Quieres conocerme?

Escort en Bilbao
Nombre Angela
Estatura 1,76 m.
Color de pelo Morena
Idiomas Inglés
Color de ojos Castaños
Peso 53 kg.
Profesión Agente comercial
Edad 28 años
Medidas 95-60-85
Origen Vitoria
Tipo de acompañamiento  Acompañante, Apartamento, Viajes, Visitas
Horario Cita concertada
Localidad Bilbao
Disponibilidad Consultar

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Margarita y yo»

Autor: Pablo

Puestos de pie otra vez, la cojo por la cintura y me confiesa haber quedado muy satisfecha, y que lamenta que aquel encuentro no haya tenido lugar antes. La estrecho contra mí y paso la mano por debajo de la falda acariciando la cara interior de los muslos y la entrepierna; la beso en la mejilla, y luego en la boca, sus pechos tocan mi pecho y eso me vuelve a excitar. Vuelvo a acariciar los frutos que todo hombre sueña con poseer; acaricio de nuevo los turgentes promontorios que sobresalen de su blusa, pellizcan­do con el pulgar y el índice aquellas dos nuevas maravillas del mundo que son sus pezones: están erectos de nuevo, síntoma de que ella también sigue queriendo más. Así estamos unos minutos, yo besándola y acariciándole los pechos, ella con sus manos en mis hombros, dejándose hacer.

De vez en cuando una de mis manos abandona tan grato soporte y se mete por debajo de la tela de la falda, corta y algo ajustada, como ya he dicho, apretando el suave tejido y la suave carne: puedo notar la braguita que lleva puesta. Cuando con la mano le toco el culo, instintiva­mente aprieta su pelvis contra la mía, en un remedo de la danza sexual; estos empujones tienen la virtud de excitarme más aún de lo que lo hacían sus pechos.