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Ariella Fox.

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24 horas.

Salidas

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Cazador cazado»

Autor: Ojosv55

Empecé a acariciar su verga sin tapujos, a la par que disfrutaba de la vista de su cuerpo totalmente femenino, salvo por ese pequeño detalle. Bueno, no tan pequeño. Mi mano apenas bastaba para contener su miembro palpitante. Ella correspondió, y empezó a masturbarme. Yo me sentía en el paraíso, cuando ella dejó de meneármela, y se colocó en posición para hacerme una buena fellatio. Tragó mi verga con su boca a la par que se montaba a horcajadas sobre mi. Su miembro apareció en todo su esplendor colgado frente a mi cara. No resistí. ¿Para qué resistirme más? ¿Para qué negar que lo que estaba haciendo me gustaba? Abrí mi boca y tragué el miembro de Cynthia con ardor. ¡Qué rico sabor el que tenía! Y qué rico que Cynthia lo mamaba, era una experta. Me sorprendí pensando en que deseaba alcanzar la experiencia de ella, aprender a mamarlo como un profesional. Al pensar estas cosas, al darme cuenta lo delicioso que era un pene en tu boca, lo mucho que me gustaba, me descargué con espasmos de placer en la boca de Cynthia, que recibió sumisa todo mi semen, sin soltar mi falo hasta que lo hubo exprimido totalmente. Nos separamos, y me di cuenta entonces que yo ya había llegado, mientras Cynthia tenía toda su carga completa. Ella me dijo “si tu quieres, mi amor, solo si tu quieres!” Yo lo único que atiné fue a dar un beso en su mejilla, y voltearme de medio lado. Su verga quedó en donde debería
quedar, a la entrada de mi culo virgen. Seguí haciendo caso a mi corazón, a mis deseos, y alcé una pierna, mientras reposaba la cabeza en la almohada y cerraba los ojos.

Sentí que ella empezó a penetrarme con su herramienta, haciendo todo lo posible por no herirme. Sin embargo, empecé a sentir que me rasgaba, y me quejé. Ella retiró su miembro, y cruzando su brazo sobre mi pecho, abrió la mesa de noche y sacó un tubo de crema lubricante. Lo aplicó sobre su falo y sobre mi culo, y volvió a intentarlo. Esta vez no sentí ni el menor asomo de dolor. Al contrario, sentir la verga de Cynthia penetrándome fue la sensación más deliciosa, tan diferente a penetrar a una mujer. Continué con los ojos cerrados, hasta que Cynthia hundió su arma hasta la empuñadura. Así totalmente empalado, penetrado y con mis ojos
cerrados, empecé a gozar de la follada de Cynthia. El placer de sentir ese falo entrando y saliendo empezó a hacerse más y más notorio, a medida que mi culo se acostumbraba a ese invasor.