Bibi, manejable, divertida, juguetona

Bibi, manejable, divertida, juguetona 2017-11-07T17:16:14+00:00

Project Description

Puta morena nacional jovencita
Puta juguetona y manejable en Bilbao
Francés natural, besos, caricias con una puta venezolana

Bibi, 22 años. Juguetona y cariñosa.

Hola, soy Bibi, una joven muy juguetona y cariñosa.
Déjate llevar por la pasión, el morbo y la fantasía.

Me entrego en todo lo que hago: besitos, caricias, posturitas, francés natural y lo que tú quieras, me implico de manera total.
En la intimidad soy super apasionada, sensual y divertida.
Mis fotos son 100% reales. Dispongo de habitación con ducha para nuestros “encuentros”.

  • Te espero las 24 horas.
  • Visa.
  • Copita y 1 hora parking gratis.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Graciela”

Autor: Luis

Me tumbé boca arriba y dejé que me la chupase a su manera. Lamió mis huevos y levantó mis rodillas para pasar la lengua y juguetear con mi culo hasta hacerme gemir y perder el sentido de la realidad.

Continuó besándome en el vientre y llegó hasta mis pezones. Los besó y chupó mientras me introducía el dedo corazón en el culo. Su mirada inquisidora buscaba una respuesta que no necesitaba. Enganchó sus labios a los míos y me besó con ardor durante varios minutos, al tiempo que su mano grande se deslizaba por mi polla, meneándola y apretándola para provocarme un placer irresistible.

La chupó de nuevo con glotonería. Estuvo mucho rato lamiéndola, absorbiéndola y jugando con ella. Su lengua la envolvía y la recorría viciosamente.

– Quiero que me la metas – Dijo al cabo de un rato y se tumbó boca arriba con las piernas abiertas.

Me coloqué de rodillas ante ella y levanté sus piernas para colocar mi polla en la hendidura. Me la agarré fuerte con la mano y la descapullé. Mi mano dirigía el capullo a friccionar el clítoris. Recorría la hendidura de arriba abajo y de abajo hacia arriba. Lo frotaba con los labios menores y después con los labios mayores. Dibujaba círculos o introducía la punta en  el coño. Luego volvía a refregarla entre los labios, o por el clítoris. Jugué mucho rato a aquel juego, y funcionaba. Graciela gemía y sollozaba; rabiaba cuando no se la metía; jadeaba cuando frotaba el clítoris con mi capullo. Finalmente se agitó su respiración. Continué frotando y brotó un nuevo orgasmo lleno de convulsiones e insultos. Levantaba la pelvis y la giraba sin perder el contacto con mi polla. La restregué sin cesar. Encadenando un orgasmo tras otro.