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Bruna, mis curvas serán tu placer y tu locura

Hola, soy Bruna Monteiro.

Mis servicios están orientados sólo para Hombres.

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Soy Activa y Pasiva para todas tus fantasías.

Sexo oral al natural. Recibe toda mi leche en tu boca.

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Absoluta discreción y privacidad.

Soy una travesti muy picante y juguetona.

Te recibo todos los días de la semana las 24h. Salidas a domicilios y hoteles.

Atiendo en Apartamento.

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Estoy especializada en los siguientes servicios: Atención a Parejas, 69, Masajes, Masaje tántrico, Lechero/a, Cañero/a, Dominante, Pasivo/a, Activo/a, Dúplex, Griego, Francés natural.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «La travesti primeriza»

Autor: Aoak

Entonces el ama sacó de un estrecho armario de esos que se cierran con cremallera una caja como la que contenía el antifaz. En ella, igual que en la otra había multitud de vibradores, bolas, una caja de condones y alguna crema. Cogió un consolador con arnés, un bote de crema y la caja de condones y guardó de nuevo la caja. Se acercó a la cama y nos dijo: “¿A qué esperáis? Venid, ayudarme. Nos acercamos despacio hacia ella y sujetó el arnés como ofreciéndoselo a él para que le ayudara a ponérselo. Una vez puesto le ordenó que se alejara y me dijo a mí: “Ven aquí Rosa. Enséñale a Nena como se chupa una buena polla”. No era la primera vez que me daba una orden así y tampoco la primera vez que me lo decía estando yo disfrazado. Sin embargo, el hecho de estar delante de otra persona lo convertía en algo completamente nuevo. Me avergonzaba muchísimo, pero a la vez me parecía sólo un paso más en las cosas que ya había hecho antes.

Muy despacio me arrodillé ante ella y comencé a chupar el vibrador. Al principio lo hacía con cuidado. Como si se fuera a romper. No sabía por qué, pero me avergonzaba de todas aquellas veces que había hecho lo mismo, pero con verdadera pasión. Mi ama lo notó. Me dio otra bofetada y me dijo: “¿de verdad quieres que Nena aprenda si me la chupas así? ¡Chúpala como tú sabes! ¡Que no es tu primera vez! Poco a poco me animé y le di una mamada que ningún tío habría olvidado nunca. Lástima que fuera de goma porque la verdad es que lo hice como una verdadera profesional. Un poco después me apartó la cara y le ordenó a Nena que siguiera ella. Por su expresión noté que también le costaba hacer aquello. No sé si era su primera vez, pero también terminó haciéndolo bastante bien. Entonces me ordenó: “Ven tú aquí. Ahora las dos a la vez. ¡Y con ganas!” Me acerqué y comencé a chupar el enorme dildo por la zona más lejana a donde estaba trabajando Nena. Él estaba por la punta y yo me lancé sobre los huevos. «Así perras. No paréis.»

Con mucho cuidado comencé a chupar por un lado con la intención de no juntar mi boca con la de Nena. Nunca había besado a un hombre y no quería hacerlo. Lo que no había pensado era que si Nena estaba pagando por hacer aquello con una “travesti” era lógicamente porque a él no le importaba. Efectivamente poco después me sujetó por la nuca y me besó conservando la punta del consolador entre nuestras dos bocas. Intenté echarme hacia atrás, pero su mano y ahora la del ama me sujetaron para evitarlo. Alcé mi mirada y vi como era ella la que había provocado la situación. Me miraba sonriente. En sus ojos pude ver una expresión de placer que parecía decir: “¿Qué se siente en tu primera vez?”. No quería hacerlo, pero tampoco estaba en condiciones de parar y decir toda la verdad. Me vi obligado a seguir y terminamos besándonos como dos enamorados.

“Ay mis nenas” dijo el ama, “a ver si al final se me enamoran. Venga, parar que me estáis poniendo a cien. Rosa, ponte de pie.”

Obedecí y cuando Nena iba a hacer lo mismo recibió un grito diciéndole que permaneciera de rodillas. Allí de pie, junto al ama, se podía apreciar claramente, bajo el ceñido vestido negro que durante mi rato de rodillas se había subido un poco, mi abultado paquete. Ella puso la punta del consolador señalando a mi bulto y dijo:”¿Qué tenemos por aquí? ¿Nuestra traviesa saca su parte más dura? ¡Nena chúpasela!”.

Como si hubiera estado toda su vida esperando esa orden, aquel desconocido me subió un poco más al vestido y sacó de dentro de mi pequeño tanga, como un mástil entre las gomas del liguero, mi polla, más grande de lo que nunca la había visto. Agarró con una mano mi polla y con la otra el vibrador y se metió toda la de carne de golpe en la boca. No tengo valor para contar lo que sucedió después, pero os puedo decir que aquella tarde aprendí que como la chupa un tío, pocas tías se acercan.