Project Description

Francés natural y sexo en Bilbao
Masaje erótico y sexo en Bilbao
Escort de Brasil en Bilbao

Camila, escort brasileña fiestera

Camila.

25 años.

Brasileña fiestera de cuerpo delgado, piernas esbeltas y precioso rostro.

Todo lo que puedes desear de la chica de tus sueños.

En la intimidad descubrirás una jovencita muy traviesa, provocativa y seductora.

Me gusta sorprender y que me sorprendan.

Pasaremos momentos llenos de chispa y complicidad.

Discreción total.

24 horas.

¿Te atreves?

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Maremoto»

Autor: Sibarita

Debo haberme quedado dormida, me despierta el frío de una copa que Chema acaba de posar sobre uno de mis senos, abro los ojos y efectivamente, está de rodillas a mi lado y, junto a él, sosteniendo un par de botellas de champagne está Paolo, el más joven de los tripulantes. No tengo apenas tiempo de beber un sorbo cuando Chema me quita la copa de las manos, su boca se apodera de la mía, juega con mi lengua mientras sus manos me recorren entera. Su boca abandona la mía y desciende hasta mis pezones y mientras los mordisquea siento que su mano abre los labios de mi sexo, me acaricia, titila mi clítoris que se humedece rápidamente, sus dedos me penetran… Abro los ojos y me encuentro con los de Paolo fijos en mi, está sudando y sus manos que sostienen la botella tiemblan. Chema, inconsciente de esa mirada, le ordena que descorche la botella y que la vierta lentamente sobre mi, desde la cabeza a los pies. El frío del vino me hace estremecer. Chema con su boca va bebiendo sobre mi, siento que sus manos separan mis piernas, pero sus manos están sobre mis senos. ¡No son sus manos!, ni es tampoco su boca la que ahora se apodera de mi sexo, es Paolo quien me corta el reflejo de cerrar fuertemente las piernas. Intento hablar, decir que no quiero, pero la boca de Chema cierra mis labios y su lengua penetra en mi boca; la de Paolo hace estragos, ha encontrado mi clítoris, que mordisquea tratando de excitarme, y lo está consiguiendo; la presión de su cuerpo entre mis piernas impide que las cierre, deja sus manos libres para que con sus largos dedos me penetre, sin dejar por ello de que su lengua paladee mi clítoris.
Las caricias combinadas de los dos hombres hacen que mi vagina comience a segregar, que en un momento, mis jugos vaginales inunden la cara de Paolo. Todo se precipita, siento que en oleadas todos mis músculos se tensan, espasmo tras espasmo hasta que un formidable orgasmo sobreviene dejándome agotada, totalmente indefensa.