Coral, preciosa mulata

Coral, preciosa mulata 2018-10-10T09:15:07+00:00

Project Description

Guapa puta mulata en Bilbao
Follar con una puta mulata en Bilbao
Una mamada de una mulata en Bilbao

Coral, una diosa mulata en la cama

Con apenas 21 añitos, trans de auténtico lujo y cuerpo de infarto. Una experiencia única para deleitarte y llevarte al límite del placer con una morenaza 10.

Joven, bella y sensual, curvas perfectas y pechos de cine. Dotación real de 21 cm., larga, gorda y dura.
Actriz porno, morbosa, vulcánica e insaciable en la cama, la más atrevida y viciosa que hayas conocido. Te vas a enamorar de mi piel caliente, de mi cuerpo escultural y de mis labios carnosos.

Activa y pasiva, completísima: Besos con lengua, masajes, francés especial completo (la mejor mamada de tu vida), penetraciones mutuas, beso negro, beso blanco, vibradores, sado, lencería, fetiches, tríos, parejas, principiantes, fiesta blanca, poper y mucho más.

Jamás lo olvidarás… ¡Atrévete! Un servicio de lujo que no olvidarás .

24 horas. Salidas

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Isla Margarita”

Autor: AblySex

Matilde era una mulata de media estatura, larga melena de un negro intenso, casi azulado, que haría palidecer de envidia a un cuervo. Tez, café con leche o, como dirían los franceses, café ¡olé! Grandes ojos azabache, nariz fina y labios carnosos. Llevaba un vestido de seda negra estampado con flores rojas. El vestido debía estar cosido con hilo de la mejor calidad, porque a pesar de como sus carnes empujaban contra ellas, ninguna costura cedía lo mas mínimo. Y ¡qué carnes las que empujaban! Aún sin tocar (¡quién pudiera!) se notaba que no era gorda no, que las carnes eran duras y prietas. Los abundantes pechos empujaban la seda y a juzgar por cómo se marcaban los pezones no debía llevar sujetador. Una cintura de proverbial avispa daba paso a unas caderas con un trasero respingón, de rompe y rasga. El vestido, largo hasta el suelo, estaba abierto a un lado mostrando un muslazo enloquecedor y dejando vislumbrar unas bragas también de seda pero de un rojo oscuro. En conjunto, Matilde exudaba sensualidad por cada poro de su cuerpo.
(…)
…Sin otro preámbulo, mientras su mano fluía con el ritmo de la danza, abrió una cremallera en el lado corto del vestido y con un solo gesto lo arrojó al suelo mientras continuaba sus o­ndulaciones. No llevaba más que unos zapatos negros de alto tacón y las pequeñas bragas rojo oscuro que únicamente cubrían un mínimo de las poderosas y tentadoras ancas. Los exuberantes senos, enhiestos, con grandes y oscuras areolas, moviéndose con total libertad. Me levante del sillón y me abalancé sobre ella como una fiera hambrienta. Manoseaba su cuerpo, besaba y mordía su boca y echaba a faltar múltiples manos y bocas para disfrutar de toda la generosa ofrenda: pechos, nalgas, muslos… Mientras yo la devoraba, Matilde me desnudó y poniéndose en cuclillas me la chupó.
(…)
Yo no necesitaba que me animaran, así que abriendo sus incitadoras piernas contemple aquel sexo maravilloso de negros labios, casi completamente afeitado, únicamente, por encima, quedaba una línea horizontal de un rizado y negro vello. La hinqué en aquel altar de Venus y el rosado interior lo encontré cálido, lubricado y hospitalario.