Project Description

Guapa escort y masajista rubia en Bilbao
Masaje erótico y sexo en Bilbao relax
Sexo y masaje erótico en Bilbao

Cristina, masajista española particular. Nivel VIP

Cristina.

40 años.

Nivel Vip.

Masajista española madurita de alto nivel.

Particular.

Guapísima, discreta y elegante.

Masajes placenteros sin relación (sin penetración).

Porque un masaje puede ser mucho más que sexo.

Descúbrelo!

Atiendo exclusivamente de lunes a viernes.

También atiendo whatsapp.

Gabinete cómodo y discreto.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «El pecado de Emma»

Autor: Alex Blame

Emma tembló al notar los brazos fuertes del joven y hundiendo su mirada en aquellos ojos marrones y profundos le dio un beso. Con un movimiento brusco Guillermo la levantó en el aire y la depositó sobre la encimera. Emma abrió las piernas para permitir que el cuerpo del joven se le acercase y la falda se subió quedando a la vista el elástico de las medias y las trabillas del liguero profusamente bordadas. El beso se hizo más profundo y ansioso y Emma comenzó a desabotonar la camisa del chico sin dejar de explorar su boca con sabor a mandarina y café.

Bajo la camisa había un cuerpo duro y fuerte que Emma acarició con la punta de las uñas. Sin dejar de besarle boca, cuello y orejas Guillermo se quitó la camisa y la abrazó de nuevo. Con timidez, como esperando la aprobación de la mujer, fue deslizando sus manos hacia su busto y le rozó los pechos con las puntas de sus dedos. Emma suspiró y vio con satisfacción como los pezones se erguían haciendo relieve en el delicado tejido de la blusa.

Guillermo se inclinó y cogiendo uno de sus pechos lo besó y lo succionó a través de la tela. La sensación fue de una excitación tal que durante un instante la dejó paralizada. Con un movimiento apresurado se abrió la blusa dejando sus pechos y sus pezones a la vista de Guillermo que los acarició, los chupó y los mordisqueó suavemente haciéndola gritar de placer.

Instintivamente Emma agarró su cabeza y la atrajo hacia sí con su cuerpo entero ardiendo al sentirse por fin deseada. Sin dejar de jugar con sus pechos y su cuello el joven acarició sus piernas y con brusquedad coló sus manos entre ellas para acariciarle el sexo. Ruborizada notó como Guillermo acariciaba su tanga y lo notaba empapado en los flujos de su sexo.

Con una sonrisa traviesa y un corto beso le bajó la cremallera a la falda y levantando el cuerpo de Emma como si fuese una pluma se la quitó. Antes de que Emma volviese a colocarse el joven separó su piernas y empezó a besar y lamer el interior de sus muslos acariciando el resto de sus piernas con sus manos. La sensación de la lengua de Guillermo repasando sus muslos y las manos resbalando por el delicado tejido de las medias le hicieron suspirar excitada mientras sus flujos seguían empapando su tanga.

El joven no se molestó en apartar la fina prenda y Emma se dobló entera al sentir la boca del joven acariciando y lamiendo su sexo encharcado de deseo. Gritó y apretó la cabeza del joven contra ella mientras le tironeaba del pelo con la mirada perdida en el techo.

-Vamos a un lugar más cómodo -dijo él cogiendo a la mujer en brazos.

-A la derecha -dijo Emma jadeando, besando el pecho ancho moreno de Guillermo mientras era llevada en volandas.

Todo el cuerpo de Emma hervía enloquecido y cada célula de su ser gritaba pidiendo que atrajese a ese semental a su interior. Pero quiso disfrutar un poco más de esa sensación y cuando Guillermo la depositó en la cama e iba a tumbarse a su lado, ella le paró y le dejó de pie mientras le bajaba los pantalones y los calzoncillos del pato Lucas.

Un destello de remordimiento le atravesó al ver aquel dibujo infantil pero pronto se vio relegado al quedar a la vista el miembro erecto y palpitante de Guillermo.

Lo cogió entre sus manos y lo acarició brevemente. El joven suspiró y su polla se retorció en sus manos. Emma se tumbó boca abajo y sacando la cabeza por el borde de la cama comenzó a lamer y a chupar la punta. Él gemía y acompañaba los chupetones con un ligero movimiento de vaivén.

Emma se dio la vuelta y dejó que la polla de Guillermo penetrara hasta el fondo de su garganta. Él se inclinó y comenzó a acariciar el pubis de Emma mientras empujaba suavemente en lo más profundo de su garganta sin dejarla respirar. Cuando no pudo más ella se apartó un poco y el joven, dándose cuenta, retiró su polla a punto de estallar. Emma jadeó ansiosa un par de segundos escupiendo saliva sobre la verga del joven. Sin darle tiempo para recuperarse se la volvió a meter en la boca y tras dos largos chupetones Guillermo se apartó y eyaculó sobre el cuerpo de ella.