Estrella, mulata fiestera

Estrella, mulata fiestera 2018-07-05T17:25:47+00:00

Project Description

Puta colombiana en Bilbao
Puta fiestera en Bilbao
Puta mulata colombiana en Bilbao

Estrella, escort colombiana fiestera

Hola chicos, soy Estrella.

Escort colombiana de 27 años.

Tu mulatita fiestera y cachonda.

Déjate llevar por el morbo y la fantasía, te encantará!

Soy muy juguetona y cariñosa, me gusta disfrutar de los placeres de la vida, y ¿qué mayor placer que el sexo?

  • besitos
  • caricias
  • posturitas
  • francés natural
  • y un montón de cositas más!

Me implico totalmente, compruébalo!

En la intimidad soy super apasionada, divertida y sensual.

Mi boca juguetona te llevará al placer extremo.

Visa.

Parking propio.

Piso discreto y muy confortable.

24 horas.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “La diputada”

Autor: Alex Blame

Yo, caliente como un burro, no me hice esperar. Me incorporé y acariciando el interior de los muslos de la diputada le di un beso. Marta respondió con avidez recorriendo mi boca con su lengua mientras me alborotaba el pelo con sus manos.

Cuando mi mano se abrió paso entre sus muslos y acaricié su sexo, ella respondió apretando su cuerpo contra el mío con un gemido de deseo. Con un tirón apresurado le quité la chaqueta y le abrí al blusa. Mis manos se desviaron momentáneamente de sus piernas y se cerraron sobre sus pechos. Cuando me di cuenta había sentado a Marta sobre el escritorio y estaba besando y magreando su cuerpo. Marta gemía excitada y jadeaba reaccionando a cada caricia como si fuese una corriente eléctrica.

Una vez más metí las manos bajo su falda y fui subiendo por sus piernas. Acaricié su culo terso y redondo y agarrando los pantis tiré de ellos hacia abajo para sacárselos. Aproveché para acariciar cada milímetro de aquellas piernas tersas y maravillosas. Marta se tumbó sobre el escritorio y dejó que las besase y las lamiese mientras suspiraba de placer.

Me entretuve en los pies, besé sus tobillos y recorrí sus dedos con mi lengua y los mordisqueé arrancándole pequeños grititos.

-Ven -dijo ella liberando sus pies de mis caricias y abriendo sus piernas. La falda resbaló hasta su cintura dejando a la vista un tanga de seda azul oscuro húmedo de deseo.

Obediente me incliné entre sus piernas y a apartando el minúsculo trozo de tejido acaricié su sexo con mis labios. Con mi lengua recorrí su vulva cubierta por una fina pelusilla oscura y terminé chupando su clítoris. Marta arqueó su cuerpo y gritó de placer.

-Así, más. ¡Me gusta! -exclamó.

Ajeno a sus gritos, con la sangre hirviéndome de deseo, chupaba y lamía a la vez que exploraba con mis manos su sexo, sus muslos, su culo. Quería comerme ese cuerpazo a besos.

Marta sonrió al ver mi cara congestionada y se incorporó para hurgar en mi bragueta. Mi polla ya estaba caliente y dura como una piedra antes de que sus manos frescas la tocaran.

Rápidamente me deshice de pantalones y calzoncillos y ella pudo por fin verla y jugar un poco con ella. La agitó y la acarició arrancándome un gemido de placer. Con un suave tirón la acercó a su sexo y se lo acarició con ella. Yo gemí e intenté penetrarla pero ella me lo impidió con una sonrisa y besó mi gesto frustrado mientras se seguía acariciando su coño hirviente y rebosante de flujos.

Con todo mi cuerpo contraído por el deseo, la diputada guió mi polla a su interior poco a poco con deliberada lentitud. Cuando finalmente retiró la mano le clavé el resto de mi polla de un solo empujón. Marta gimió y se estremeció agarrada a mis caderas preparándose para mis embestidas.