Project Description

Puta rubia pequeñita y cachonda
Puta rubia tetona en Bilbao
Preciosa puta latina en Bilbao

Fernanda, joven latina cachonda, dulce y divertida

Hola, soy Fernanda.

Joven escort latina.

Una mujer pequeñita para pasarlo en grande!

Espectacular masajista.

¿Te gustan mis fotos? Pues en persona soy mucho mejor.

Experta en masajes eróticos en camilla.

Placer inigualable.

Cachonda, dulce y divertida… te imaginas algo mejor??

Me encanta el sexo y te estoy esperando.

Zona General Concha.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Sex-Poker»

Autor: CuentaRelatos

Rafa, que no había perdido su erección anterior, se arrodilló entre mis piernas, por detrás de mí. Entonces noté como su glande se iba abriendo paso delicadamente entre mis labios vaginales, hasta penetrarme. El respetable grosor de su miembro me provocó un estremecimiento nada más entrar en mi vagina. Luego, lentamente, fue empujando su rabo hasta que los testículos hicieron tope en mis nalgas. Colocó sus dos manos por debajo de mi cuerpo agarrando firmemente mis tetas. Una vez en aquella posición comenzó a balancear sus caderas muy despacio, tomando como punto de apoyo mis pechos.

En cada movimiento de entrada hundía sus más de veinte centímetros de carne dura hasta mis entrañas, mientras que en cada retirada de sus caderas, su glande se salía prácticamente de mi coño, para volver a entrar sin ayuda de sus manos. Luego comenzó a follarme con más fuerza, aumentando paulatinamente la velocidad de bombeo. Al quinto o sexto empujón comencé a sentir un súbito cosquilleo en el clítoris, señal inequívoca de que estaba cerca de correrme de gusto. En efecto, un impresionante e intensísimo orgasmo se fue apoderando de mis sentidos, proporcionándome un placer inconmensurable. Debo reconocer que jamás había experimentado un orgasmo tan brutal y satisfactorio. Rafa seguía aumentando la velocidad de bombeo, sin la mínima pausa. Aquel primer orgasmo, lejos de desaparecer, se encadenó con un segundo si cabe más intenso. El segundo dio paso a un tercero, y éste a un cuarto. Estaba tan borracha de placer que me olvidé por un momento que mi marido era espectador de aquel fenomenal polvo.

Ya no era dueña de mis actos. Mi cuerpo temblaba íntegro en espasmos de placer, y me agarraba al cojín del sofá como una gata en celo. En uno de esos movimientos vi a Eduardo, que estaba sentado justo a mi lado, como se empalmaba solo, al ver el espectáculo. Loca de placer, me coloqué poco a poco entre las piernas de Eduardo y, hundiendo mi cabeza entre sus muslos, me metí su rabo en la boca y empecé a chupárselo. Aquello no formaba parte del guión, pero a Eduardo no pareció disgustarle mi actitud y se dejó trabajar la polla sin la menor resistencia. Desconozco el extraño impulso que me hizo reaccionar de esa manera, pero lo cierto es que estaba tan caliente y excitada que le hice una mamada de reglamento. Rafa seguía jodiéndome sin parar, con más fuerza que nunca. Tiraba de mis tetas hacia él, al mismo tiempo que me pellizcaba los pezones.

El glande de Eduardo comenzó a supurar liquido pre-seminal y sus testículos se hinchaban como globos. El quinto orgasmo provocó que me metiera el rabo de Eduardo hasta la garganta y apretara sus huevos con mis manos, justo en el momento en el que un río de leche tibia y espesa salió a borbotones de su capullo. Cuando Eduardo se estaba corriendo, tenía su glande alojado en mi garganta, por lo que no tuve más opción que irme tragando todo el cuajo que le iba saliendo. Cuando la polla de Eduardo por fin se secó, comencé a notar que un calor intenso se apoderaba de mis entrañas. Entonces comprendí que Rafa estaba descargando toda su leche en mi útero, mientras estrujaba mis tetas con más firmeza que nunca y sus empujones comenzaban a perder velocidad.

Cuando Rafa la estaba sacando de mi coño comencé a notar un sexto orgasmo. Él, se dio cuenta y todavía aguantó varios minutos follándome, pese a haberse corrido ya. Aquel gesto fue de agradecer, puesto que conseguí finalizar mi sexto y último orgasmo hasta el final.

Por supuesto que la velada terminó en ese momento, ya que Javier no tenía ánimos para seguir después de ver lo puta que podía ser su mujer.

Nunca jamás hemos vuelto a acudir a esas partidas, pero confieso que por mi parte no me importaría repetir………… muchas más veces.