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Gisela Rodrigues, travesti muy femenina. Morbo garantizado.

Gisela Rodrigues.

Hola mis amores! Tengo 26 años con un cuerpazo y con 140 de pecho.

Muy femenina y completísima.

Viciosa en la cama, cariñosa y besucona.

Tanto activa como pasiva con una dotacion de 23cm. reales de auténtico lujo.

Disfutaremos de una follada mutua con un rico 69 y si te apetece te doy todita mi leche para ti…

Me encantan todos los tipos de vicio, fiestas, con mucho morbo garantizado.

Trabajo las 24 horas y también voy a tu domicilio o hotel, soy muy discreta.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «La oportunidad»

Autor: Gaby Sosa

La sola idea rondando en tu cabeza te excita tanto que no dejas de tocarte el pene erecto que desborda la braga ciruela por debajo de la falda. De repente, sus brazos te alzan y te giran hacia la pared, y cuando lo sientes atrás, abrazándote la cintura para apretarse contra ti lo ayudas a frotarse moviendo lentamente el culo y te levantas la falda y en un solo movimiento se lo ofreces liberándolo de las medias transparentes y las bragas. Gustavo la apoya en la entrada mientras tiemblas del miedo y de deseo. Y como al principio de todo nada sale como se lo piensa, Gustavo, que no quiere hacerte doler y no sabe qué debe hacer, te pregunta, y ambos estallan en una risa cómplice y caricias despojadas, así que en los minutos siguientes buscan una solución mientras vuelven a comerse las bocas, quemándose, ardiéndose, jadeándose, tocándose. Te vas y regresas con condones y una crema con la que te unta la entrada. Y hasta desliza un dedo que resbala en tu interior y te abre arrancándote un gemido de gata. Dolor y placer vienen juntos en la arremetida que te inunda de carne. Pero el dolor cede y el placer aumenta en olas que te azotan, mar potencia que llega a bañar tus costas y se retira con engaño para volver a llenarte, y si el reflujo de la marea te da un respiro momentáneo, una nueva ola inesperada te ahoga de placer y te arranca un grito sordo con el que te derramas en las sábanas. Gustavo se alborota en espasmos rítmicos y grita. Y tú percibes que nunca escuchaste nada igual, el grito de un macho eyaculando. Te está acabando a los gritos en el culo. Y se quedan los dos unidos, abrazados, con los penes abandonados y satisfechos.