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Súper Travesti Hanna Marks, sin límites.

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La mejor y más dotada, digo la mejor porque ofrezco servicios reales y no tengo límites.
Mi dotación es de 23 cms reales, gruesa y con erección garantizada.
Me gustan hombres, mujeres y en especial las parejas.
Soy toda sexo, quien me conoce lo sabe. Hablan muy bien de mi persona en los foros de toda España.
Estoy las 24 horas.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «La sorpresa»

Autor: Anónimo

El portero de noche me dio la llave, con una ojeada de envidia, y nos dirigimos hacia el ascensor agarrados por la cintura. Allí nuestras lenguas firmaron un pacto de pasión y una vez traspasada la puerta nos despojamos con urgencia de toda la ropa que hacía rato nos estorbaba… quedamos en ropa interior, yo con un slip blanco que dificilmente contenía mi abultado miembro, y Sheila con un conjunto de seda negro que resaltaba todos sus atributos de mujer, exhibidos con orgullo. Nuestro abrazo era perfecto y nos dejamos caer en la cama ya a punto de explotar. Antes de que pudiera darme cuenta, yo estaba tumbado boca arriba y ella arrodillada entre mis piernas, me ofrecía la mamada más experta y erótica que jamás había recibido mientras que mis manos trataban inutilmente de alcanzar sus senos que trotaban libres a diez centímetros de mís rodillas… me pidió que me estuviera quieto y que le dejara a ella hacer, que ya llegaría mi turno y me dejé llevar por los sentidos; cerrando los ojos me ví volando en un orgasmo gigantesco… ella, relamiendose golosa, se tragó hasta la última gota de mi abundante corrida. Cuando un minuto después abrí los ojos, ya estaba tumbada boca abajo a mi lado, con el pecho apoyado en el mío, acariciando con una mano mi pelo con sus dedos suaves y largos y con la otra mi miembro que se resistía a claudicar… me miraba con ternura, nuestras bocas se unieron una vez más y mi deseo renació con firmeza.

«Ahora me toca comer a mí» le dije mientras trataba de voltearla para devolverle el beso íntimo y en ese momento me confesó su secreto…

Soy una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre y tengo una pequeña sorpresa entre las piernas…

(………………)

Hasta ese momento había disfrutado de la compañía femenina más agradable que recordaba y de la sesión de sexo más gratificante de mi vida… y ante mis ojos se erguía un pene rotundo y tembloroso que latía a mi alcance… Sheila con los ojos llorosos murmuraba palabras de perdón suplicando mi comprensión… no había pensado que llegaríamos tan lejos, y se había dejado arrastrar por la magia de nuestro encuentro… en mi interior se estableció una durísima lucha entre mis prejuicios machistas y mis deseos de seguir disfrutando de la mejor velada de amor de mi vida, y afortunadamente vencieron los últimos… la tranquilicé con las palabras más bonitas que pude articular y empecé a besar sus ojos para enjugar sus lágrimas y sus labios para acallar sus disculpas… ¡¡y me gustó aún más que antes!!. Sin duda el morbo que la situación había provocado disipó mis últimos resquemores y empecé a rozar con mis dedos con mucha suavidad su miembro que se había venido abajo con el disgusto…

Mis besos y mis caricias acabaron con sus temores y Sheila reaccionó con un ardor que me volvió nuevamente loco… de pronto me vi haciendo un 69 explosivo y esa fue la primera vez que, venciendo un asco quizás cultural, disfruté de la increíble sensación de chupar su preciosa polla… esa noche fue larguísima, perdimos la noción del tiempo y del número de veces que nos corrimos los dos… la penetré un par de veces con muchísimo placer y después me penetró ella a mí, al principio con bastante dolor… las sensaciones eran ¡tan placenteras…!, poco a poco, fueron cayendo con estrépito todos los tabúes que hasta entonces mantenían mis convicciones.