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Itziar, camarera en paro. Madurita.

Hola, soy Itziar, una mujer madura, dulce y sencilla que, actualmente, está en el paro.

Vasca educada, entregada y ardiente.

42 años.

Si te gustan las mujeres con curvas… agárrate!

Vas a enloquecer de placer entre mis curvas.

¿Cumplimos nuestras fantasías?

También masajistos eróticos súper sensuales.

Llámame y entremos juntos en el universo de la sensualidad y erotismo.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «El camionero»

Autor: Fantasías Cuckold

Pasaron a la parte de atrás, él se tumbó sobre la cama, quería dejarle a ella el control de la situación, quería que disfrutase como nunca, así el placer que sentiría sería mayor, le gustaba y le motivaba que sus parejas se corrieran varias veces, ella comenzó a cabalgarle, movía sus caderas en pequeños círculos, estaba descubriendo un nuevo mundo de placer, quería disfrutarlo al máximo, había perdido la noción del tiempo, pero llevaba más tiempo follando que todas las veces que lo había hecho con su novio.

Sabía que era una exageración pero la rabia y frustración que llevaba tanto tiempo acumulada en su cuerpo se estaba liberando haciendo que el momento que estaba viviendo fuera el más placentero de su vida; volvió a sentir que se iba a correr, era como antes pero el placer era más intenso, se agarró fuertemente a sus hombros y dejó que el placer la llenara por completo.

Quedó nuevamente laxa, él aprovecho para darle la vuelta, elevarle las piernas y apoyarlas contra sus hombros, empezó a penetrarla de una manera rápida y fuerte, su polla se deslizaba a través de ella como una funda, pararon le dio la vuelta, ella quedo tumbada boca abajo, él le abrió los cachetes del culo, paso su polla entre su ano y su coño, puso la punta de su polla a la entrada de su ano, dio un pequeño empujón pero sin penetrar, ella levantó la cabeza e iba a lanzar una queja y decirle que por ahí no pero él ahogó su queja con un beso y desvío la polla hacia su coño penetrándola nuevamente, la embistió muy suavemente, despacio, sin prisas, ella se corrió de nuevo, era increíble se había corrido tres veces cuando normalmente correrse una vez le costaba mucho, él le susurró al oído, lo siento pero no aguanto más tengo que correrme, ella lo miró sorprendida y le dijo córrete, el sacó la polla del coño, pasó su mano por el tronco y empezó a correrse encima de su culo, abriendo de nuevo los cachetes y echando la leche en su ano; cuando terminó él quedó encima de ella cubriéndola con su cuerpo, besándola en el cuello, acariciando sus pechos…