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LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Pilar, de secretaria a mi juguete»

Autor: Alexorca

Una vez allí, ella sentada, empezó a comentarme los detalles que había que tener en cuenta mientras yo me quitaba la chaqueta y la corbata. Me senté escuchándola y me quedé absorto mirándola, hoy estaba especialmente atractiva. Una falda ejecutiva a medio muslo con apertura lateral que, al cruzarse de piernas, se le subió ligeramente dejándome absorto en esos torneados y espléndidos muslos. Una blusa muy fresca (el calor del verano) con un par de botones abiertos que insinuaban su “canalillo” sin dejarme ver más. Resumiendo, entre el cansancio del viaje y los problemas del trabajo, estaba despistado y volviéndome loco con ese majestuoso cuerpo que tenía delante.

Charlábamos, me sonreía, hice un par de comentarios de los “míos” (pícaros) y distendimos el ambiente.

Me levanté de la mesa y empecé a caminar por el despacho mientras ella seguía hablando. Me fijé que le picaba la pierna y, mientras seguía poniéndome al día, se inclinó ligeramente para rascarse, de forma muy suave, casi erótica, y que me permitió asomarme, desde lejos, por su escote viendo las copas del sujetador que aprisionaban sus pechos.

Estaba situado detrás de ella cuando, sin pensármelo, mi mano acarició su pelo, tomándola de él sin que ella se resistiera. Su silencio casi me mata, pero, cuando vi sus ojos clavados en los míos, solo pude llevar mi otra mano hacia su cara, acariciándola para terminar con mis dedos jugando en sus labios. Su mirada nunca se desvió, ni en el momento en que abrió sus labios para lamer y chupar mis dedos.