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Javi, seriedad, educación y discreción. Sólo para mujeres.

Javi, cuerpo muy cuidado, dotado, aseado y siempre a punto.

Seriedad, educación y discreción.

Sólo para mujeres.

 

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Demasiado tradicional»

Autor: Charo

Me gustaría poder decir que mi marido me tenía desatendida o que era impotente o que yo no le gustaba, yo que sé, cualquier excusa que justificara porque actuaba así, pero no, nada de eso era el motivo. El motivo, simple y llanamente, es que necesitaba el sexo como algunos necesitan el café para empezar el día.

Y todo lo descubrí de la forma más inocente del mundo. Hasta ese día yo me conformaba con el sexo que mi marido me daba que no era poco pero, siempre hay un pero: era un tanto monótono, demasiado previsible y yo siempre había deseado algo más aventurero, más morboso.

En muchas ocasiones intentaba seducirle haciendo locuras en lugares públicos, mostrarle mi braga disimuladamente en un café o echarle mano al paquete en el cine. Él nunca me regañaba por mis excesos pero siempre me hacía esperar a llegar a casa para follarme a lo misionero, como Dios manda.

De vez en cuando practicábamos el 69 pero era raro. Me permitía gustoso que le hiciera una buena mamada (incluso una mala) pero él era reacio a comerme el coño. Ni que decir tiene que de sexo anal nada de nada. No es que yo lo echara de menos que, en realidad no tenía la menor intención de probarlo, pero si me hubiera gustado que me metiera por el ano un dedito al menos mientras me follaba.
Me hubiera gustado que el día que, estábamos en los probadores de unos grandes almacenes, salí totalmente desnuda exhibiéndome para él, me hubiera gustado digo que me hubiera agarrado por el cuello, me hubiera metido en el probador y, ya puestos a meter, me hubiera metido la polla en el coño, pero nada de eso ocurrió. Se puso caliente pero esperó a casa para demostrármelo.
Y lo curioso del caso es que lo que él no me daba, yo no lo cogía de otro sitio que hubiera sido lo suyo… hasta aquel día, como digo, en que descubrí de la forma más inocente el poder del sexo en mi vida.