Project Description

Sexo y masaje erótico sin prisas en Bilbao
Masje erótico con final feliz en Bilbao
Masaje erótico y placer en Bilbao

Judith, placer sin prisas

Judith.

22 años.

Guapísima jovencita con un precioso cuerpo de ensueño.

Placer y erotismo sin prisas.

Sugerentes y delicadas curvas.

Masajes espectaculares y muchas cosas más.

Llámame y te las cuento.

Un besito!

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Soldados del espacio»

Autor: Omnicron

Ante mi vista quedó un sexo completamente depilado. Ella se acercó y permaneció de pie ante mí. Yo me levanté del suelo y me arrodillé hasta que su vagina quedó a escasos centímetros de mi rostro.

-Vas a comerme el coño ahora mismo.

Con vacilación saqué la lengua y la posé sobre aquel sexo. No me disgustó el acto en sí, lo que verdaderamente me repateó fue contemplar la sonrisa de suficiencia en el rostro de Audrey. Su sexo rasurado parecía latir incesante mientras lo lamí arriba y abajo.

Sabía dulce y salado, caliente, en absoluto desagradable. Audrey colocó una pierna sobre una silla para abrirse y facilitarme al máximo el acceso. Su coño estaba totalmente abierto ante mí y no pude sino sumergirme de lleno en él. Lo besé como si fuera una boca mientras Audrey gimió complacida. Con las manos separé sus labios hasta que su clítoris quedó indefenso y expuesto. Quise terminar con aquello cuanto antes. Me lancé con más fuerza y avidez, con rabiosos movimientos circulares en torno a la parte superior. Sentí mi boca y barbilla inundada de sus flujos.

-Qué… qué bien lo haces, zorrita. Seguro que no es el primer coño que te comes.

Queriendo acallarla, mi lengua se lanzó sobre su clítoris, con un rápido y efectivo lengüeteo sobre su coño en el que intercalé chupadas largas de arriba abajo.

Pronto escuché un gruñido, mientras la mano de Audrey me cogía dolorosamente por el pelo. Se estaba corriendo y estrelló húmedamente mi rostro contra su sexo, moviéndolo espasmódicamente y restregándolo contra ella mientras jadeaba. Cerré los ojos mientras creí ahogarme y mi boca se inundaba de sus flujos.