Kananda, la rubia más ardiente y glamurosa

Kananda, la rubia más ardiente y glamurosa 2018-07-02T16:13:39+00:00

Project Description

Elegante travesti de lujo en Bilbao
Travesti femenina bien dotada en Bilbao
Trans rubia de lujo en Bilbao

Kananda Hickman, la rubia con más glamour

Hola, soy Kananda Hickman.

La rubia más ardiente y glamurosa.

Una muñeca sin ningún pudor.

Un cuerpazo que causa infarto, unos pechos jugosos y un culito caliente y hambriento.

Una deliciosa polla de 21 cm estallando de dura, real y con mucha leche para ti.

Besos ardientes.

Francés a tope.

69.

¿Quieres más?

Penetraciones duras y fuertes y muchas ganas de hacerte pasarlo en grande.

No dudes en llamarme.

Te recibo en un piso muy céntrico.

Llámame!

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Mi petite mort”

Autor: CuentaRelatos

Pese al morbo y la excitación que la situación me provoca, el fotógrafo es todo un artista. De hecho, cuanto más formalidad y profesionalidad hay en una sesión de fotos eróticas, más me pone. Es un hombre bastante serio de unos 40 años que, además, es uno de los tipos más fetichistas que conozco. Pero nunca pierde la compostura. Eso me encanta; controlar las pulsaciones para poder hablar libre y sosegadamente sobre el deseo, es algo que no deja de fascinarme.

Después de casi doscientas fotos Bondage, me encuentro agotada de posar. Es casi la hora de comer y me muero de hambre. Mientras me desata, sólo pienso en cocinar algo exquisito. Se me hace la boca agua pensando en lo que puede salir de mi cocina… Pero, ¿dónde están mis modales? Cuanto menos, tengo que ofrecerle un café. La sesión ha sido larga y lo acepta de inmediato. Me levanto, me pongo un albornoz y voy a la cocina, mientras él recoge su cámara y los focos.

Una vez en el sofá de mi salón con el café, nos ponemos a hablar de lo bien que ha ido la sesión de hoy y empezamos a compartir ideas para las siguientes.

–Me encantaría fotografiar a gente cuando se despierta para observar su rutina matinal –dice.

–Pues yo siempre me masturbo por la mañana… De hecho, siempre he querido que hicieran fotos de mi cara cuando me corro; de mi petite mort –digo, mirando hacia la ventana antes de tomar un sorbo de café.

–¿Quieres hacerlo ahora? –pregunta–. Si tienes tiempo, claro –añade.

Pensaba que la sesión de fotos eróticas se había terminado, pero me doy cuenta de que la verdadera está a punto de comenzar. De repente, me olvido del hambre y noto un cosquilleo en la entrepierna que soy incapaz de obviar. La comida puede esperar, hay otro apetito que necesito saciar. Es más, sé muy bien que oportunidades como esta no se presentan cada día, y pienso aprovecharla.

–Vale –le digo, con sonrisa pícara.

A continuación, me levanto del sofá y voy corriendo a mi cuarto en busca de un juguete.