Descripción del proyecto

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Escorts fiesteras en Bilbao

Kimberly, inocente y tímida pero sexy y provocativa.

Kimberly, encantadora nenita latina.

20 añitos.

De rostro inocente y tímido pero provocativa y sexy.

Muy simpática y natural.

Te vas a enamorar a primera vista de su belleza y encanto.

Servicios muy completos:

  • francés natural hasta el final
  • besitos
  • 69
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(60€/hora).

24 horas.

Piso discreto y muy acogedor.

Visa.

Estoy deseando conocerte.

Te invito a una copa.

Besitos!

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Café y matemáticas»

Autor: Alice Carroll

Nos besamos y abrazamos con ansiedad. Rocé con mis dedos sus labios, los chupé con delicadeza y lamí su abultada nuez. Palpé sus formas sobre la ropa, estaba tremendamente excitada. Acaricié su cuerpo y un impulso me hizo desabrochar su camisa. Oscar se dejaba hacer por mí. Besé sus pechos, acaricié el vello de su torso, mordisquee su cintura, desabroché sus pantalones y cogí entre mis manos su miembro, completamente erecto para mi deleite. Él seguía algo despistado, creo que temía por Esteban, que nos pillara in fraganti, pero supe que me deseaba cuando me desabotonó con ansiedad mi blusa, bajó mi sostén y se zambulló en mis pechos hambriento de deseo por ellos. Lamió y mordisqueó mis pezones, los succionó una y otra vez y sentí un placentero cosquilleo en ellos, posó su mano entre mis piernas y bajando la cremallera de mis pantalones, resbaló su mano dentro. Su pericia a pesar de los nervios me sorprendió. Yo le deseaba dentro, así que me desabroché por completo y le supliqué que se pusiera encima. Ante su mirada dubitativa, le tranquilicé, Esteban no iba a salir, todavía faltaba media hora para finalizar la clase. Oscar se puso sobre mí y resbaló su miembro en mi interior. Por un momento creí estar en un sueño y no en mi salón, no podía ser cierto que estuviera haciendo el amor con Oscar, pero su pene dentro de mí era algo demasiado real para suponer que no era cierto.

Oscar me embistió con fuerza y yo le ayudé, fue corto pero tan intenso que mis ojos se llenaron de lágrimas que resbalaron por mi piel hasta caer en el sofá. Estaba llorando de puro placer, me volvía a sentir viva, Oscar era un soplo de aire fresco en mi existencia. Reposó jadeando unos momentos dentro de mí hasta que por fin consiguió recuperar el resuello y se apartó.