Project Description

Masajista erótica rusa en Bilbao
Preciosa puta rusa en Bilbao
Puta rusa delgada en Bilbao

Koshka, espectacular rusa fiestera

Koshka.

32 años.

Preciosa escort rusa fiestera.

Me encanta la fiesta, sobre todo si es contigo.

¿Quieres que empecemos con una deliciosa ducha erótica y nos dejamos llevar? Te encantará!

Mis fotos son reales, sin sorpresas.

  • Francés.
  • Masaje erótico.
  • Lluvia dorada.
  • Etc…

Pídeme lo que te guste.

Estaré encantada de satisfacerte.

Habitación con ducha en piso discreto y higiénico.

Parking.

Visa.

Te espero hoy?

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Fantasía con mi compañera de trabajo»

Autor: Amante siniestro

Ella se incorporó y en cuatro pasos muy decididos se presentó a dos palmos de mí, mirándome a los ojos me dijo:

-¿cuántos cafés voy a tener que tomarme para que te atrevas a hacerme todas esas cosas que llevas pensando desde que nos conocemos?

Me quedé petrificado, pensando si todo este tiempo que hablaba sin prestar atención a lo que decía, con la mente puesta solo en su cuerpo y en mis deseos más íntimos le estaría quizás contándole, soñando en voz alta, todos los placenteros juegos que hacía con la mente. Antes de poder articular palabra, ella dejó el café en la mesa, a mi lado, y se arrodilló ante mí, sus manos me quitaban el cinturón, desabrochando el botón y bajándome la cremallera. Metió su mano por dentro de mis calzoncillos y saco mi polla. Me masturbaba lentamente, mirándome a los ojos, yo más excitado que nunca, dejé de pensar y me abandoné a mis deseos, por una vez reales.

Seguía masturbándome con suavidad, esperando que mi erección llegara al punto máximo, cuando vio que la dureza era tal, acercó sus labios y se la metió entera, de un tirón, pero muy despacio, tragándosela casi por completo.

Mi musa recorrió con su lengua desde la base de mi polla hasta la punta una y otra vez, estaba excitadísimo, estaba a punto de explotar. Solté un gemido y la cogí de los pelos queriéndola apartar para no correrme en su boca, no podía articular palabra pero quería hacerle entender que estaba a punto de correrme y no quería…..aun no sabía sus gustos así que no sabía si le gustaba que le llenaran la boca de semen o si se molestaría.

Pero ella no me dio opción a nada más, se la sacó hasta la punta y se la volvió a meter entera, una y otra vez, no sé cuántas, pero no tardé en empezar a soltar toda mi leche en su boca, y ella no paraba, seguía y seguía acumulando semen en su interior. Hasta que se dio cuenta que me había dejado seco, entonces se la sacó, la guardó donde estaba y me volvió a subir la bragueta y a ponerme el cinturón. Se levantó y me dijo:

– Solo nos queda media hora de nuestro turno, pero mañana espero que antes del primer café me devuelvas el placer que hoy te he dado.

Con una sonrisa cogió su café y salió de la sala, y yo sin haber podido decir ni una sola palabra, sonreí y seguí con mi trabajo.