Lara Tash, chica tranx brasileña nivel VIP

Lara Tash, chica tranx brasileña nivel VIP 2018-01-18T16:07:12+00:00

Project Description

Tranx elegante y bella en Bilbao
Travesti de lujo nivel VIP en Bilbao
Travesti femenina nivel VIP en Bilbao

Lara, una chica Tranx brasileña de nivel VIP, para caballeros con buen gusto.

Soy Lara Tash, una chica Tranx brasileña de nivel VIP, para caballeros con buen gusto, bien cargadita de leche.

Mis fotos son reales así no pierdes ni el tiempo ni el dinero.

Tengo 23 añitos y 21 cm de dotación.

Francés natural mutuo, besos, penetraciones, popper, caricias…

24 horas.

Visa.

Te espero!

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Supertrans”

Autor: Lib99

Las manos de ella, como argollas de acero, le inmovilizan las muñecas contra la fría superficie de la mesa y sus muslos le apresan las caderas. Kara puede sentir contra sus ingles el abultado paquete del hombre. En la ducha, acelera los movimientos de su mano masajeándose la polla; su otra mano busca entre sus nalgas e introduce el dedo corazón dentro del ano.

–Vaya –dice él sin perder la compostura–, parece que me tienes a tu merced. ¿Qué vas a hacer ahora, superheroína?

Ambos se sostienen las miradas, tan intensas que parecen a punto de incendiar la cargada atmósfera que les rodea. Kara baja la cabeza y le besa en la boca. Luthor acepta el beso y restriega con pasión sus labios contra los de ella. Sus lenguas se frotan, retorciéndose como lúbricas serpientes hasta lograr una imposible lazada de carne blanda y húmeda. Kara nota cómo la polla del hombre crece con rapidez, apretándose contra la suya. Sin liberarle las manos ni dejar de besarle, mueve sus caderas para frotar su paquete contra el de él. Cuando ambas vergas están duras como barras de palpitante hierro, Luthor, con aparente facilidad, se libera de la presa con que le somete la Doncella de Acero y, sin separar sus bocas, ambos cuerpos giran hasta invertir la situación: él queda encima, como un jinete sobre las caderas de la heroína.

Mete su mano bajo la minifalda roja, agarra la goma de la braguita que a duras penas contiene su poderosa erección, y la arranca con gesto violento. Se desabrocha la bragueta y baja pantalones y calzoncillos hasta medio muslo. La cabeza de su polla busca bajo los testículos de Kara la entrada del ano y, sin contemplaciones, la penetra. Ella emite un gemido de dolor –¡“oh, Lex”!– pero no trata de apartarle ni detenerle. Luthor la embiste con fuerza, introduciéndose cada vez más adentro del estrecho y cálido conducto, sintiendo cómo el miembro de ella roza contra su propio abdomen, al tiempo que sus manos le aprietan como garras las tetas. Cuando eyacula, sus embestidas se vuelven eléctricas: Kara siente como si un martillo neumático horadara sus entrañas. No se contiene más y el orgasmo le asalta con furia.

Su mano empapada de semen, gel y agua caliente pajea sin piedad la polla desbordada, sacudiendo hasta los últimos y deliciosos estertores, mientras su dedo, enterrado en el esfínter, estimula la próstata. Un profundo gemido escapa de su garganta para reverberar dentro del cubículo saturado de calor y humedad. Cuando las convulsiones acaban y las últimas gotas de leche son arrastradas hasta desaparecer en el torbellino formado alrededor del desagüe, Kara vuelve a estar dentro de la ducha, sin Luthor ni su perverso falo, envuelta en la acogedora bruma del vapor de agua. Las gotas de condensación se deslizan cristal abajo formando surcos translúcidos.