Laura, fiestera, alegre y extrovertida

Laura, fiestera, alegre y extrovertida 2018-05-02T17:06:39+00:00

Project Description

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Laura, escort con carita de nena y suave piel

Laura.

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Escort muy fiestera.

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Espero que vengas a conocerme y para que empecemos a hacer realidad todas tus fantasías.

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Ven y te invito a una copita.

Te espero calentita.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “El elevador”

Autor: Sammy Tacher

Al entrar, su cuerpo rozó el mío. Las puertas del elevador se cerraron. Se pegó a mí y mis emociones fueron imposibles de esconder. Volvió a sonreír como diciéndome que no me preocupara.

Nuestros labios se fundieron en un beso esperado por años. Ella se separó suavemente, volteó hacia los vidrios, sus brazos buscaron mi cintura, y sus manos me acercaron a ella. Me tomó las manos y las colocó en sus muslos; sin soltarme, las deslizó hacia arriba. Finalmente me soltó, se subió la falda mientras yo la acariciaba, sentí como sus manos se movían, no me di cuenta cómo pero mi ropa había caído a mis pies, y sentí su mano jugando y sintiendo como mi excitación crecía. Yo podía sentir su calor y su humedad, ambos jadeábamos, ambos temblábamos de excitación.

Ella se toma del barandal y se agacha levemente, yo me acerco y nuestros cuerpos se unen; empezamos a movernos lentamente. Por cada metro que subimos, aumenta el ritmo; sabemos que estamos cerca de llegar pero no tenemos prisa, ella se mueve más rápido y me aprieta más hacia ella; me excita al límite y, justo 3 pisos antes de llegar, tenemos un orgasmo juntos. No quería separarme pero ella, con un movimiento sutil, endereza la espalda al mismo tiempo que se baja la falda. En este momento, reacciono: me subo los pantalones y me acomodo la camisa….

Quería decir algo pero las palabras no salían de mi boca. Las puertas se abrieron, salió caminando despacio, dio vuelta a la izquierda. Quería seguirla, pero mis pies parecian anclados al piso. Me quedé inmóvil, no sabía su nombre, las puertas del elevador se cerraron y volví a la planta baja sin darme cuenta, sin ver el paisaje ni la pintura del techo: sólo podía verme en el espejo, su aroma envolviéndome, mi mente perdida, evocando su imagen.

Ahora, cada vez que subo al elevador de mi amigo, revivo el encuentro y me pierdo, repitiendo aquel día, cuando el elevador de mi amigo me llevó en un sueño del cual aún no despierto….