Libet, joven y sexy mulatita

Libet, joven y sexy mulatita 2018-01-29T10:39:34+00:00

Project Description

Preciosa puta mulata jovencita en Bilbao
Mulata joven muy sexy en Bilbao
Guapa y joven puta mulata en Bilbao

Libet, guapa y joven mulata complaciente

Hola, soy Libet.

Una guapa y joven mulatita de 19 añitos con un cuerpo muy sexy.

Ven, quiero complacer tus deseos.

Me gustan todas las posturas, especialmente las más viciosas.

Todos los servicios: francés natural rico y calentito, besitos, posturitas, 69, a cuatro patas,… y muchas cositas ricas más.

Haré realidad tus deseos.

Sin prisas ni límites.

Lluvia dorada.

La mejor mamada de tu vida.

Soy una conejita hecha para dar el mayor placer.

Te encantará disfrutar de mi dulce compañía.

Soy muy simpática, alegre, cariñosa y de buen trato.

Te espero en un piso bien discreto.

Te invito a una copa.

Visa.

24 horas.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Lo que dejé en Cuba”

Autor: CuentaRelatos

Al día siguiente de llegar nos encontramos muy bien acompañados por dos mulatas. Las encontramos tomando el Sol en la playa, como si necesitaran realmente broncear sus jóvenes espaldas y sus pechos morenos, y se acercaron a nosotros notando nuestras miradas.

Las mulatas tenían fama y queríamos comprobar si era merecida o no. Teníamos todo lo necesario: un sábado y un domingo por delante, y una habitación de hotel. El romance fue rápido y apenas esperamos a llegar al hotel para empezar a abrazar y besuquear aquellas pieles tan oscuras y sus alegres caderas… Sonreían tan indecentemente simpáticas con sus dientes blancos que ningún hombre podría resistírseles. Nos invitaban a tocar y yo estrujaba bien el firme culo de una de ellas mientras nos besábamos. Mi amigo Fernando no era tan romántico y ya se había llevado a la suya a la habitación. ¡Me hubiera gustado saber qué hicieron, porque vaya gemidos empezaron a llegar desde allí!

Pero yo estaba más atento al ejemplar que tenía delante de mí. Las caderas anchas, el vientre plano y los pechos generosos los había apreciado sobradamente en la playa, pero ahora quería probarla también con ojos y manos. ¡Cuánta carne y qué adorable color chocolate con leche! Creía que se derretiría como una chocolatina bajo mi lengua pero no, siguió entera y muy caliente por mucho que la chupé…

La humedad del mar, el calor caribeño y el esfuerzo físico, empapaban nuestros cuerpos de sudor mientras subía y bajaba sobre ella. Sus pechos se me aparecían como dos montículos de tierra donde hundía mi cara, sin dejar de empujar entre sus piernas… ¡Y qué zanja tan enorme había entre ellas! Mi polla no bastaba para llenarla, pero no por eso dejé de regarla de semen…