Luana Gomes una hermosa flor

Luana Gomes una hermosa flor 2017-12-19T14:07:26+00:00

Project Description

Travesti guapa y delgada en Bilbao
Travesti rubia preciosa y femenina en Bilbao
Guapa y elegante travesti en Bilbao

Luana Gomes, una hermosa flor. Muy caliente en la cama.

Recién llegada a Bilbao.

Luana Gomes, de 21 añitos, muy bien dotada con 24 cm reales.

Muy cariñosa, guapa y femenina.

Una hermosa flor muy caliente en la cama… quieres arrancarme los pétalos?

Soy la diva que buscabas y tengo ganas de hacerte sentir mi esclavo y yo la tuya por supuesto!

Me encanta besarte y darte mi leche donde quieras.

Te recibo las 24 horas.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “El atleta”

Autor: Pasionis

Ya en la puerta de su casa, bajamos del coche y sentí las bragas empapadas. Me fijé en él y también trató de colocarse. La primera parada fue la cocina para refrescarnos un poco. Él se sentó sobre una mesa que había y, cuando me quise dar cuenta, me había atrapado entre sus piernas. Su erección volvía a la carga y chocaba contra mi cuerpo. Con una media sonrisa le hice saber que la estaba notando. Se lanzó sin pensarlo dos veces a mi cuello y, tirándome del pelo, me iba mostrando qué zonas tenía ganas de besarme. Entonces, me levantó la falda hasta que sus manos se colaron en mi tanga de encaje. Yo agarré su camiseta hasta descubrirle ese torso tan sexy y duro, besé su estomago, sus oblicuos y, antes de bajar más, me detuvo.

Subimos a su habitación muy pegados. Buscaba con la mano su verga y la iba acariciando por el camino. Por su parte, él buscaba mis pechos y los manoseaba, excitándome mucho. Al llegar a la habitación, se giró y me fue desvistiendo. Primero, la camiseta, besándome el cuello, los pechos, los pezones. Me puse de rodillas y le desabroché el pantalón, dejándolo caer hasta sus tobillos y acaricié su pene un rato más por encima de su ropa interior. Lo liberé de los calzoncillos, besé la punta y la abarqué con los labios para humedecerla. Con la otra mano agarré sus testículos y los masajeé mientras metía su pene en mi boca. Entonces, me susurró que parara y, acto seguido, me echó sobre la cama.