Project Description

Puta viciosa y fiestera en Bilbao
Joven puta fiestera muy guapa en Bilbao
Foolar con jovencita muy puta en Bilbao

Lucía… ¿te apetece una buena fiesta?

Lucía.

22 añitos.

Guapísima, sensual y muy viciosa, por lo menos tanto como tú.

¿Quieres correrte una buena fiesta?

Estoy disponible las 24 horas.

Piso discreto y acogedor.

Te invito una copa.

1 hora de parking gratis.

Sólo 60€.

No esperes más y… llámame.

Un beso muy calentito!

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «El uniforme»

Autor: Alice Carroll

…tras una pequeña conversación con él, enseguida tomó la iniciativa: aireó mis pechos tras desabrocharme la blusa, me lanzó contra el sofá del salón y bajando insinuantemente su bragueta, me ofreció un maravilloso espectáculo. Desabrochó con parsimonia su camisa al ritmo de la música que había traído para la ocasión, cogió mi mano y me forzó a acariciar su miembro mientras él hacía excitantes movimientos pélvicos hacia detrás y hacia delante. Alzó su porra en su mano derecha y provocó que mi piel se estremeciera con su contacto. Pietro me despojó de toda mi ropa, me incitó a abrir las piernas con aquel instrumento largo y grueso y lo presionó contra mi sexo hasta que mi calentura fue dejándole un pequeño paso, su grosor era considerable, pero parecía que mi excitación superaba todos los problemas. Sacó aquel inesperado pero excitante consolador y me penetró mientras agarraba firmemente mis brazos y mi pecho impidiendo que el aire entrara libremente en mis pulmones. Sentía tal excitación con el salvaje encuentro que me deshice en orgasmos. Pietro movía su cuerpo con un ritmo encomiable, digno de atleta. Aproveché unos instantes de tregua para tirar de su pelo moreno y acariciar su cuerpo maravillosamente formado. Me gustaba su rudeza y el dominio que tenía sobre mi cuerpo y mi voluntad. Me dio la vuelta y me colocó a cuatro patas para embestirme también por detrás. La experiencia fue realmente intensa y sublime, el grosor y la largura del miembro de aquel desconocido consiguieron arrancarme otro dulce orgasmo.

Pietro palmeaba mis nalgas hasta dejarlas encarnadas mientras yo me relamía mientras era azotada por un desconocido disfrazado. Tras marcharse de mi casa, me quedé un rato en la cama intentando averiguar qué es lo que me estaba pasando y por qué no podía encadenar de alguna forma aquellos impulsos que afloraran cada vez más insistentemente. Lo cierto es que era como si alguien que no era yo mandara sobre mí. Cada nueva experiencia cumplida requería una nueva por cumplir.