Maddi, vasca loca por follar

Maddi, vasca loca por follar 2018-07-23T17:12:22+00:00

Project Description

Puta joven y complaciente en Bilbao
Puta recién iniciada en Bilbao
Sexo con puta joven en Bilbao

Maddi, recién iniciada y con unas ganas locas por follar

Hola, soy Maddi.

Edad: 20 años.

Una jovencita vasca recién iniciada y con unas ganas locas por follar.

Quiero demostrarte lo pasional y complaciente que soy.

Ven a conocerme y te invito a una copa.

Parking gratis.

24 horas a tu disposición.

Te espero.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Sábanas mojadas”

Autor: DannyFlynn

Leo le arrancó las bragas, la rodeó, y comenzó a besar su cuello desde atrás bajando por su clavícula, hasta desabrochar su sujetador con la lengua, que cayó mientras ella tapaba sus senos, Leo volvió a subir hasta su cuello con besos y acercó su boca a los oídos de ella.
– No te tapes, me gustaron siempre. Además, ahora te toca a ti desnudarme…
Ella sintió un instante de miedo provocado por la inexperiencia, simplemente colocó sus manos por debajo de la camisa de Leo y mientras subía las manos acariciaba su cuerpo. No estaba trabajado en un gimnasio, pero tenía un proporción perfecta entre dureza y definición. Jamás imaginó ese cuerpo en Leo. Comenzó a arrodillarse para desabrochar el resorte del cinturón con las manos, sus finos dedos recorrieron el filo del vaquero para acabar pegados a la cadera de Leo, simplemente tuvo que bajar las manos para que los pantalones de Leo se deslizaran hacia el suelo. Bajó los calzones de Leo mientras acariciaba su cabeza colocando el pelo tras su cabeza y acercó su cabeza a su cuerpo lentamente. De improviso, Leo agachó su cabeza y guió la cabeza de ella hacia sus labios.
– Túmbate, boca arriba -señalando la cama.
Ella bajó la cabeza, sus propios deseos le hacían esa jugada. No podía sino obedecerle, deseaba todo cuanto él hacía con ella. Se tumbó con las manos extendidas y las palmas hacia arriba mientras sus ojos suplicaban un nuevo beso. Él se acercó y besó sus labios, rodeó hasta detrás de su oreja, bajó hasta sus pechos por su cuello mientras su mano izquierda continuaba acariciando la entrepierna de su compañera. Un suspiro se escapó de los labios de ella y posó sus manos sobre la nuca de Leo para besarle de nuevo, se acercó a su oído y le susurró un te quiero.
– Yo también- mientras encorvaba su cadera y empujaba hacia arriba, con suavidad. Lo sentía prieto, sin duda era su primera vez. Una mezcla de dolor y placer invadió el cuerpo de ella mientras ahogaba sus gritos. Cada embestida le provocaba una descarga de placer y necesidad, como beber agua salada, ninguna saciaba la sed de ella.