Maider… simplemente divina!

Maider… simplemente divina! 2018-03-09T09:15:06+00:00

Project Description

Puta de lujo tetona en Bilbao
Puta tetona de alto nivel en Bilbao
Escort sexy y elegante en Bilbao

Maider, bella, divertida, exuberante….simplemente divina!!!

Soy Maider, una chica elegante y carismática que acaba de iniciarse como escort.
Una chica dulce y cariñosa que disfruta de las cosas buenas de la vida: una buena cena en buena compañía, una copa de vino compartiendo una charla y, cómo no, el calor y la cercanía de un cuerpo que vibra con el mío al ritmo del deseo.

Quiero ser tu musa, enroscar mis piernas en tu cuerpo, que sujetes mi esbelta cintura entre tus manos y que sientas mi aliento en tu cuello.

Viviremos un viaje divertido y placentero a través del tacto y la piel, complaciendo a todos y cada uno de los sentidos.
No podrás resistirte, soy la acompañante que buscabas, la perfecta cómplice, la muñeca de tus sueños, la que te llevará a pasear por un mundo de pasión y luego… no podrás olvidarme.

Escort en Bilbao
Nombre Maider
Estatura 1,67 m.
Color de pelo Rubio
Idiomas Inglés y Euskera
Color de ojos Castaños
Peso 53 kg.
Profesión Estudiante universitaria
Edad 24 años
Medidas 105-61-92
Origen Euskadi
Tipo de acompañamiento  Acompañante, Apartamento, Viajes, Visitas
Horario Cita concertada
Localidad Bilbao
Disponibilidad Consultar

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Chocolate»

Autor: Xavi Mysk

-¿Por qué no te sirves tú misma cariño?- Le dijo ofreciéndole la taza de chocolate.
 Ella tomó la taza y poniéndose de lado en la cama sujetó el masculino miembro por la base rodeándolo entre sus dedos pulgar e índice. Acto seguido y mientras se mordía el labio inferior guió el pene tanto como pudo hacia abajo, inclinó la taza y sumergió el descubierto glande en el tibio chocolate como si de una fondue se tratase.
 La calidez del chocolate supuso todo un contraste cuando segundos después sintió la fresca boca de ella rodear su capullo y a continuación retirarse muy lentamente sustituyendo la dulce cobertura por su saliva.
 Javier no pudo evitar cerrar los ojos por un segundo ante el placer recibido para luego volver a abrirlos y contemplar ensimismado como Anna, golosa, repetía la misma maniobra una y otra vez hasta terminar con todo el chocolate.