Marcela Almeida, actriz porno tranx

Marcela Almeida, actriz porno tranx 2018-08-23T12:30:58+00:00

Project Description

Belleza trans en Bilbao
Joven y guapa actriz porno trans en Bilbao
Travesti dotada de lujo en Bilbao

Tranx Marcela Almeida, guapísima actriz porno.

Tranx Marcela Almeida.

Actriz porno.

21 años.

Guapísima, cariñosa, apasionada y con una figura estupenda.

Para que disfrutes del sexo como nunca antes lo has hecho.

Seré algo distinto e inolvidable, seré tu perdición en cuanto pruebes mi lengua traviesa.

Viciosa y muy juguetona.

Complaciente y dotada.

  • Me gustan los besos y las caricias.
  • Me encanta un buen 69 mutuo.
  • Con las penetraciones anales mutuas alucinaremos los dos.
  • Tengo juguetitos para ti.
  • Cambio de roles.
  • Fetichismo,…

Si eres principiante te vas a sentir muy cómodo conmigo.

Tu fantasía te espera!

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Fiesta de disfraces”

Autor: Anónimo

El trabajo que habían hecho sus dedos dio resultado, ya que mi ano estaba muy lubricado lo que hacía la cosa menos dolorosa. Sentía cómo me penetraba cada vez más adentro.

– Métemela toda, quiero sentir como me revientas- le dije entre susurrando entre gemidos.

Y despacio pero con mucha fuerza, tomándome con sus manos por la cintura y llevándome hacia él, pudo hacer entrar todo su miembro en mi. Notaba sus bolas apretadas contra mis piernas. Siguió con su ida y vuelta sacándola casi entera para volver hasta el fondo. Sentía perfectamente cómo se deslizaba dentro de mi mientras con su otra mano en mi boca me hacía chuparle los dedos. En un momento se detuvo, me hizo parar y se sentó en el retrete. (…)

Con una mano la sacó de mi boca y me dijo: ahora quiero que te sientes encima y que me hagas gozar.

De espaldas acomodé su verga con la mano y de a poco me la enterré entera. Era increíble cómo tenía el ano, no hubo que hacer ningún esfuerzo para hacerlo entrar. Sentía que en esta posición me penetraba aún más, gemía como una verdadera puta.

Estuvimos así un buen rato hasta que me colocó otra vez en cuatro pero esta vez en el piso, se arrodilló detrás de mi y volvió a metérmela diciéndome “estoy por acabar, voy a llenarte el culo con mi leche”.

Si bien en ningún momento cesó el dolor completamente, el placer que me producía su pene no lo puedo explicar con palabras, mas todavía cuando aceleró sus embestidas anunciando que iba a acabar dentro de mi. Noté cómo sus gemidos se hacían más fuertes, sus manos me tomaban con más fuerza y cómo su verga bombeaba semen sin parar en mis entrañas. La sacó de mi ano y se paró delante de mi para que saboreara su leche que seguía saliendo de su pene mientras sentía cómo se mojaban mis pierna con el semen que brotaba de mi agujero que no dejaba de chorrear. Se la chupé un largo rato dejándolo del todo limpio, hasta que se abrochó el pantalón y, sin decir nada, me dejó en cuatro.