Project Description

Sado con cuero y antifaz en Bilbao
Sadomasoquismo suave en Bilbao
Sado y sexo sin vulgaridad en Bilbao

María española, sado sin vulgaridad

María,.

Guapísima española de 30 años.

Sado suavecito, sin vulgaridad, para señores con clase que quieran probar algo diferente.

Aparatitos, juguetes, vestuario.

Alta calidad y total discreción.

Gabinete privado.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Navidad de cuero»

Autor: Alex Blame

Papa Noel se estremeció involuntariamente a medias por el terror, a medias por la excitación. Sentada sobre sus piernas en un sofá, como una pantera satisfecha le sonreía una mujer con un ajustado mono de cuero negro, unos guantes y unas botas de tacón alto y acerado. Lo único que estaba a la vista era su rostro de labios gruesos y rojos como la sangre y sus ojos grises y grandes de expresión cruel, enmarcados por una melena larga, negra y lisa que caía hasta sus hombros como si tuviese un peso en su extremo.

Sin poder evitarlo, nuestro querido amigo notó como su polla empezaba a hincharse y a crecer poco a poco a pesar de que no podía vérsela por el tamaño de su gigantesca e hirsuta panza. Csenge se levantó del asiento con parsimonia y cogiendo un látigo entre los distintos instrumentos de tortura que había sobre una mesa se acercó al gordo colgante.

-Por fin estas aquí –comentó ella satisfecha con una sonrisa fría como el hielo –creí que no ibas a venir nunca, de hecho, he sufrido lo indecible este año siendo una niña buena para poder estar hoy ante ti, pero ya se sabe, lo bueno siempre se hace esperar. –dijo rozando las ingles de Papa Noel con el látigo.

-¿Qué quieres de mí?

-Oh, no es esa la pregunta, la pregunta correcta es ¿Qué quise de ti? Dijo ella dándole un suave cachete en la mejilla mientras que con su muslo recubierto de suave cuero le rozaba la polla. Cuando era una niña, era una buena chica, obediente, aplicada y generosa. Y cuando llegaba la navidad esperaba mi recompensa, pero año tras año me decepcionabas. Cuando te pedía una Barbie, me regalabas una pepona, cuando te pedía un coche teledirigido me regalabas un camión de plástico con un cordel, cuando te pedía una cocinita me regalabas un par de cacerolas minúsculas, en fin que siempre fuiste una constante decepción. Finalmente con la llegada de la pubertad decidí volverme mala, y créeme cuando te digo que ha sido mucho más satisfactorio. Este año sin embargo he sido una niña buena y he recibido el regalo que quería por primera vez en mi vida; Papa Noel colgando de una cuerda…