Mariana, te dejará sin palabras

Mariana, te dejará sin palabras 2018-11-07T18:41:55+00:00

Project Description

Travestis de lujo en Bilbao
Travestis tatuadas en Bilbao
Travestis femeninas en Bilbao

Mariana Tavares, bella tranx jovencita

¡¡¡GRAN NOVEDAD!!!

Mariana, una bella Tranx jovencita de 21 años.

Te quedarás sin palabras sólo con verme.

Completa, cariñosa, dotada y con un precioso culazo respingón.

Una espectacular mujer con polla.

Muy femenina.

Activa y pasiva.

Experta en principiantes, para gozar al máximo!

Me encantan los fetiches, dildos, las fiestas,…

Muy complaciente.

24 horas.

Visa.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “El cine”

Autor: Anónimo

Mientras subía la escalera sentí la mirada lasciva sobre mis nalgas. Entonces mi fantasía comenzó a hacerse realidad. Una enorme mano me apretó una nalga. Yo volteé a ver y un hombre me dijo entre dientes “qué rico”. Yo acerqué mi cara a la de él y me atreví a decirle “espera un ratito más si quieres comértelo”. El hombre acarició mi cuello y me sonrió. Seguí caminando. No podía creerlo. Fue fascinante. Tenía mi pene erecto y mi ano palpitando. Necesitaba empezar a hacer aquello por lo que había llegado. Mi excitación fue mayor cuando llegué a los asientos de atrás y justo allí un hombre se estaba masturbando. Me miró con deseo y no pude evitarlo. Le hablé.

–Qué rico eso, mi amor.

–¿quieres?

–Sí quiero –Me senté a su lado. Me hice el cabello hacia atrás y él quitó su mano de su miembro, porque quería mi boca. Yo humedecí mis labios y estaba a punto de metérmelo cuando recapacité –No la mamo sin condón– le dije.

El hombre se vio decepcionado pero aceptó. Saqué uno de mis condones. Lo abrí y se lo puse en el miembro. Cuando empecé en ese momento a saborear la punta, sentí que era acariciado por alguien a mi espalda y de pronto me abraza. Yo no estaba propiamente sentada sino que mi cadera estaba apoyada sobre el cojín del asiento, así que mis nalgas estaban justo en dirección del regazo del hombre que me había abrazado.

–Me dijiste que esperara –me dijo el hombre que había llegado de repente-, pero no pude hacerlo.

Me sentía mal, porque le había prometido algo a ese macho, sin embargo yo estaba allí, empezando con otro. Pero ahora estaba dispuesta a empezar de una vez.

–Acaríciame –le di un pequeño beso en la boca y proseguí con mi otro hombre que ya se veía desesperado porque su pene se movía y se movía. No lo hice sufrir más y engullí su miembro. Mientras lo hacía, el otro me besaba en el cuello y me acariciaba las piernas, las nalgas y por encima de mis bragas mi pene duro. Yo me sentía volar. Estaba extasiada. Mi ano palpitaba muchísimo.