Marina, el deseo hecho carne

Marina, el deseo hecho carne 2018-02-07T11:03:18+00:00

Project Description

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No me hagas esperar.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Una historia erótica”

Autor: Ozono

Y volví a encontrar el placer, con un dedo metido en mi ano y otro en el coño a la vez, casi se tocaban, sentía su roce entre ellos, el uno con el otro, volvió la locura, fue tan rápido que casi rompo el relato del apretón que le di. Me estaba llegando otro orgasmo bestial, grité y empujé con fuerza mis dedos uno sobre el otro, para que casi se juntaran dentro de mí, el del ano buscaba al de mi coño y allí los dos juntos me dieron el placer tan deseado en ese momento como en el relato, el de ser poseída por los dos lados a la vez.

No me lo podía creer, todo aquello por un relato erótico y aún no había acabado, me sentía completamente libre disfrutando de algo nuevo para mí, de mí cuerpo, mí marido mientras seguía allí, más excitado que nunca, no entiendo aún como podía estar sin abalanzarse sobre mí. Por un momento quise ser penetrada por aquella polla tan grande que se le había puesto, pero al mismo tiempo todo aquello que estaba pasando en aquel salón, lo encontraba tan morboso y excitante que prefería casi verlo a él correrse enfrente de mí, que disfrutara de la zorra que tenía delante en esos momentos, viéndome por primera vez como otra mujer.

Mis pechos creo que iban a reventar, jamás creí que se pudieran poner así, los pezones estaban duros, me daban ganas de besarlos yo misma, poder llegar a ellos con mi boca y pasar mis labios sobre ellos, era alucinante el comportamiento que estaba teniendo, no me conocía ni yo misma. Seguía excitadísima, era como si mi cuerpo hubiera explotado de placer.
Recogí el relato del suelo, de los nervios casi ni encontraba la página en que iba, seguí con la lectura, mientras él no paraba de tocarse, su glande estaba al rojo vivo, sus huevos parecían que iban a reventar, sabía que no podría aguantar mucho más y eso me excitaba a mí también, verlo ahí delante, descaradamente haciendo algo que nunca le había visto hacer. Éramos como dos desconocidos llenos de placer y morbo.

Volví mí mano de nuevo para mí sexo, quería llenarlo de nuevo con mis dedos, mí clítoris estaba fuera completamente, lo notaba, jugaba con él y me producía una excitación fuera de lo común, era todo placer y sexo, no había palabras de cariño, en realidad no había ninguna, solo sexo. Seguía jugando al mismo tiempo con mí lengua, mordisqueaba mis labios y miraba de vez en cuando a mí marido, le volvía loco cada vez que se lo hacía. No daba hecho, con el relato en la mano, leía como podía, mí mano se fue hacia unos de mis pechos, empecé a jugar con ellos una y otra vez mientras seguía leyendo. Volví a tocar mi sexo una y otra vez sucesivamente, sin parar ni un momento, mis piernas se apoyaban sobre una mesita que tenía enfrente, estaba completamente abierta, introduje de nuevo uno de mis dedos dentro, empujando suavemente sobre mi y en dirección al ombligo, una y otra vez, jugaba con esa parte, metía y empujaba instintivamente e interiormente hacia mi, no entraba mucho, como cinco centímetros, pero era algo raro lo que estaba encontrando y nuevo, seguí así sin parar, cada vez más insistentemente.