Mila, mulata caliente y cargada de leche para ti

Mila, mulata caliente y cargada de leche para ti 2018-04-30T15:16:40+00:00

Project Description

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Mila, mulata cargada de leche calentita para ti

Hola, me llamo Mila.

Soy una trans mulata espectacular de 1, 75 de altura!

24 años… llenos de vicio, morbo y pasión.

Muy bien dotada, como puedes ver, con 23 centímetros y gorda y cargada de lechita caliente por ti.

Soy completa, activa y pasiva.

Perfecta para disfrutar de los placeres del sexo.

Visa.

Salidas.

Me encanta el trasformismo.

Experta en principiantes.

Estoy las 24 horas.

Espero tu llamada.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Supertrans”

Autor: Lib99

Ambos se sostienen las miradas, tan intensas que parecen a punto de incendiar la cargada atmósfera que les rodea. Kara baja la cabeza y le besa en la boca. Luthor acepta el beso y restriega con pasión sus labios contra los de ella. Sus lenguas se frotan, retorciéndose como lúbricas serpientes hasta lograr una imposible lazada de carne blanda y húmeda. Kara nota cómo la polla del hombre crece con rapidez, apretándose contra la suya. Sin liberarle las manos ni dejar de besarle, mueve sus caderas para frotar su paquete contra el de él. Cuando ambas vergas están duras como barras de palpitante hierro, Luthor, con aparente facilidad, se libera de la presa con que le somete la Doncella de Acero y, sin separar sus bocas, ambos cuerpos giran hasta invertir la situación: él queda encima, como un jinete sobre las caderas de la heroína.

Mete su mano bajo la minifalda roja, agarra la goma de la braguita que a duras penas contiene su poderosa erección, y la arranca con gesto violento. Se desabrocha la bragueta y baja pantalones y calzoncillos hasta medio muslo. La cabeza de su polla busca bajo los testículos de Kara la entrada del ano y, sin contemplaciones, la penetra. Ella emite un gemido de dolor –¡“oh, Lex”!– pero no trata de apartarle ni detenerle. Luthor la embiste con fuerza, introduciéndose cada vez más adentro del estrecho y cálido conducto, sintiendo cómo el miembro de ella roza contra su propio abdomen, al tiempo que sus manos le aprietan como garras las tetas. Cuando eyacula, sus embestidas se vuelven eléctricas: Kara siente como si un martillo neumático horadara sus entrañas. No se contiene más y el orgasmo le asalta con furia.

Su mano empapada de semen, gel y agua caliente pajea sin piedad la polla desbordada, sacudiendo hasta los últimos y deliciosos estertores, mientras su dedo, enterrado en el esfínter, estimula la próstata. Un profundo gemido escapa de su garganta para reverberar dentro del cubículo saturado de calor y humedad. Cuando las convulsiones acaban y las últimas gotas de leche son arrastradas hasta desaparecer en el torbellino formado alrededor del desagüe, Kara vuelve a estar dentro de la ducha, sin Luthor ni su perverso falo, envuelta en la acogedora bruma del vapor de agua. Las gotas de condensación se deslizan cristal abajo formando surcos translúcidos.