Naroa, escort española apasionada

Naroa, escort española apasionada 2019-03-06T12:48:38+00:00

Project Description

Escort delgada en Bilbao relax
Escort guapa en Bilbao Relax
Escort complaciente en Bilbao

Naroa, escort española 100% pasión!

Naroa, 25 años.

Preciosa escort española de piel tersa y carita aniñada.

Alegre, divertida y extrovertida.

Doy y exijo discreción e higiene.

Espero compartir contigo calientes momentos de pasión y desenfreno.

  • Francés natural.
  • 69
  • Duchita erótica.
  • Masajitos eróticos
  • y muchas cosas más (excepto griego)

Voy a hacer que nuestro encuentro sea inolvidable.

Ven a conocerme y empecemos una tórrida historia de sexo y pasión.

Te espero las 24 horas.

Habitación climatizada.

Visa.

Parking discreto.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Cómo seducir a una Top Model en 5 pasos”

Autor: Janis

― A ver como sabe… – y se la tragó entera.

Cristo sintió el calor de la boca de la pelirroja y la fuerza de su succión. Casi le metió los huevos para adentro, lo que le hizo gemir y aferrarse a la rizada pelambrera rojiza. Alma suavizó la presión y embadurnó todo el miembro de saliva. Después, se dedicó a los suaves y pequeños testículos, metiéndoselos ambos a la vez en la boca.

“Coño con Almita… me va a sacar el tuétano de los huesos.”, pensó Cristo, mordiéndose el labio.

La chica usaba labios y dientes al parejo, con una pericia que Cristo jamás experimentó antes. Era la mamada de su vida, la felación perfecta. Contemplar aquel rostro pecoso y sensual tragando su polla le ponía cada vez más verraco, bueno, era un decir. Alma no dejaba de mirarle a la cara. Sus ojos verdes parecían decirle que estaba dispuesta a tragarse todo un océano de semen.

Notó los dedos femeninos acariciarle el esfínter suavemente, como un aleteo, lo cual le hizo tensar las nalgas. La otra mano de Alma se aposentó sobre su vientre, haciendo diabluras allí.

― Dios mío, Alma… ¿dónde has aprendido…?

― Las secretarias también tenemos nuestros secretos – respondió ella, dándole una larga pasada de lengua a toda su entrepierna.

― No… voy a aguanta mucho más…

Alma tomó solamente que el glande con sus labios, moviendo la cabeza en rotación, mientras que aspiraba con pequeños impulsos. Sin abrir la boca, empapaba el glande de saliva que volvía a tragar lentamente.

― Me voy a…

Alma asintió sin soltar “bocado”.

― ¡Alma, me… corro!