Descripción del proyecto

Preciosa travesti tetona y dotada en Bilbao
Travesti elegante especialista en sado en Bilbao
Travesti sexy tetona en Bilbao

Natacha, travesti de pechos inolvidables

Natacha Suzuki, la Reina del Sado.

Toda sensualidad y vicio.

150 de pecho y 23 cms de biberón, bien gorda , te volverán loco!

Ven a saborearlo, quiero darte mucha caña!!.

Experta en principiantes.

Si quieres una buena sesión de sado ven a descubrirme, quedarás muy satisfecho.

Soy la más complaciente, la más viciosa y la más caliente.

Fiestera, todas las fiestas.

Te espero.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Cedido por mi Ama»

Autor: ElDuende

Ella se quitó un zapato de tacón y me lo pasó por la lengua. Me hizo lamer sus tacones con mi lengua, ella metía y sacaba sus tacones de mi boca. Luego acercó sus pies y empezó a introducírmelos en la boca, lamí y besé sus pies. Pronto sus medias comenzaron a estar húmedas. Ella estaba muy excitada, poco a poco se fue acercando más a mi cara y se dio la vuelta sentándose sobre ella -“bésame el culo, puta”- así lo hice. Ella estaba disfrutando mucho, movía su culo sobre mi cara, daba pequeños saltitos y no paraba de menear su culo sobre mi cara. Acercó la mano a su braga y la aparto, -“mete la lengua”-, eso me daba repugnancia. Lamí tímidamente su ano, un manotazo en mis testículos me recordó que lo hiciera bien. Me agarró los testículos con fuerza y los apretó, -“lame bien, puta”-, me ordenó enfadada. Yo metí mi lengua todo lo que pude en su interior y ella empezó a jadear. Me tuvo un largo tiempo lamiendo su ano. Cuando quedó satisfecha se dio la vuelta y se sentó en mi cara con su sexo en mi boca. Lamí su sexo y pronto volvió a jadear y gritar de placer. Al poco tiempo se corrió, me miro, sonrió y me dio una bofetada -“bien puta, te estas portando bien”-.

Lady Susan se levantó y se acercó al armario, de donde sacó un arnés. Ahora me iba a penetrar. Se lo colocó, se lo ajustó a la cintura y se acercó a mi. Se puso entre mis piernas y, poco a poco, empezó a introducirme su arnés. Fui penetrado por ella sin piedad. Mi dolor no la impedía seguir sacando y metiendo su pene de goma en mi ano. Aguanté el dolor hasta que ella quedó satisfecha. Al fin todo había terminado, ella se acercó a mi, me besó y al poco tiempo se quedó dormida en la cama.