Descripción del proyecto

Masaje lingam en Bilbao
Masajes eróticos de lujo en Bilbao
Sexo tántrico en Bilbao

Nataly, guapísima, educada y con clase

Nataly.

27 años.

Española de origen francés.

Guapísima, educada y con mucha clase.

Masajista profesional particular (sin coito).

Sexo diferente, auténtico lingam.

Relájate en mi compañía, sin prisas.

No te dejaré indiferente.

Camilla y Tatami.

Ducha con hidromasaje.

Total higiene.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Lavándote»

Autor: DULCEYMORBOSO

Tu respiración se acelera, la tela empapada del pijama se pega a tus pechos y se dibujan en la tela tus pezones. Se despiertan y empujan la tela como deseando ser liberados. Con mucha suavidad llevo mis manos a tu pijama y lo levanto. Te lo quito. Tú te dejas llevar por las sensaciones. Tus pechos quedan liberados de la prisión del pijama. Los miro. Son preciosos… Enjabono tu pelo poco a poco. Ahora el agua se desliza directamente a tus pechos, y esa sensación hace que sientas placer. Notas muchas gotitas recorriendo tus pechos. Es como una carrera cuya meta es el pezón que se siente muy estimulado por ese contacto. Puedo percibir tus suspiros, estas agitada. Miro tu pezón adornado por muchas gotitas que lo acarician….

Está inflamado de deseo. Lo miro. Él es como si me mirara pidiéndome que acuda en su ayuda y no puedo negársela. Acerco mi cara a él, lo miro con ternura. Hasta me escucho diciéndole con cariño… ”tranquilo… estoy aquí…”. De mi boca sale un pequeño soplo directo a él para aliviarlo. Escucho que gimes al sentir ese aire fresco golpear tu pezón. Acerco mis labios. Lo beso. Está muy duro y sensible. Ahora necesita calor. Mis labios lo rodean. Sientes el calor de mi boca. Vuelves a gemir… Lo intento calmar con la caricia de mi lengua. Lamo despacito tu pezón precioso… Mis labios se abrazan a él rodeándolo… Succiono… Tú gimes…

Mientras lamo y succiono tu pezón miro tu cara, estás preciosa. Tus ojos se entreabren y miras tu pezón en mi boca y eso te crea morbo. Gimes de nuevo, sientes una corriente interna por tu cuerpo que hace que al mínimo roce sientas placer. Sin dejar de succionar miro tu otro pecho. Gotitas de agua se acumulan en el pezón libre. Éste al vibrar hace que se derramen, resbalando por tu vientre. Se acumulan en tu ombligo y éste, una vez lleno, vierte gotitas que resbalan.