Project Description

Preciosa travesti de lujo en Bilbao
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Travesti con juguetes sexuales en Bilbao

Nathalia, un terremoto pasional.

«Terremoto de Pasión» en Bilbao.

Nathalia Gómez.

21 años.

Llega la más viciosa y cachonda que puedas conocer.

Me gusta todo.

Me vuelvo loca con las pollas ricas.

Además tengo una polla muy traviesa para que la disfrutes como más te guste.

Cuerpo espectacular.

Jamás lo olvidarás… ¡Atrévete!

Un servicio de lujo que recordarás siempre.

24 horas. Salidas

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «No podía dejar de mirar…»

Autor: Anónimo

Al acabar la botella de vino nos fuimos entre besos y caricias a su cuarto, la música seguía sonando y ahora la luz era mas tenue, me desvistió con toda la ternura que tienen estos encuentros únicos, sus besos dejaron mis labios para descender todo mi cuerpo. La tocaba, quería avanzar y sus manos me decían que las cosas irían con calma. Ella empezó a desvestirse sin mayor ciencia pero sabiendo que su belleza le daban magia a cada uno de sus actos.

Solo que quedó con su braguita azul llena de encajes y me acarició todo el cuerpo, me había entregado a ella, me dió la vuelta y me puso boca abajo, me besó la nuca y la espalda y lleóo a mis nalgas y su sabia lengua buscaba mi ano. Yo estaba en las nubes, cuando sentí su humedad me arqueé y experimenté una sensación totalmente nueva, y me dijo ¿te gusta?. … apenas suspiré y ella sonriente me besó con toda pasión. Sentía que me entraba la lengua y deseaba más, empezaba instintivamente a mover mis caderas en círculo y a levantarlas para sentir sus besos más profundos. Sus manos acariciaban toda la región: mi miembro, la entrepierna y mis nalgas.

Se levantó un poco, se dio la vuelta y se sentó en mi espalda casi en mi cuello para así estar más cómoda y abrirme bien las nalgas y meterme toda su lengua. Yo estaba a punto de correrme con tan bella sensación. Me movía y sentí que sus dedos ayudaban a su lengua y que estaba muy excitada, jadeante. Me metió un dedo y empezó a mover sus caderas…, quería darme la vuelta para besarle su entrepierna pero sus dedos me mataban de placer. Cuando moví un poco mi rostro para poder respirar sentí muy cerca de mi boca un miembro erecto que se frotaba en mi cuello. En ese instante sus dedos alcanzaron otro significado, suspiré y me dije a mi mismo «sin proponértelo ahora estas regalando tu culo a la más hermosa de las travestís que hayan poblado la tierra». Me quedé un segundo quieto y tenso. Ella se dió la vuelta para hablarme en el oído, ¿no lo sabías?, … ¿te gusta? Yo sólo contestaba con mi cabeza y me di cuenta que deseaba que se subiera entera encima de mi. Me leyó el pensamiento y sentí sus pechos en mi espalda y sus muslos abrieron mis piernas y entre mis nalgas sentí su dureza caliente, húmeda.