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Nikol, escort fiestera, sensual, apasionada, elegante e implicada.

Nikol.

28 años.

Fiestera, sensual y extremadamente apasionada.

Elegante e implicada al 100%.

Deseo contactar con hombres que sepan lo que quieren, seguros de sí mismos.

Quiero disfrutar de ese momento de placer.

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Te invito a una copa.

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LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Mi nuevo vecino»

Autor: Alice Carroll

Alice se derretía con su roce. Malcom no dejó ningún resquicio por chupar, sus dedos gruesos y largos se adentraron en las profundidades de Alice. Metió y sacó sus dedos de forma reiterada, cada vez estaban más húmedos y llenos de flujo. Alicia gemía de placer. Sacó sus dedos y sin miramiento alguno, la puso de rodillas y empujó su cara contra su polla caliente, erguida, presuntuosa. Alice se la metió en la boca y la chupó con ganas, insalivó y la roció con su saliva hasta que notó como resbalaba entre sus labios, ayudándose de su mano para la tarea. Malcom jadeaba y le tiraba del pelo. Los labios de Alice se empezaban a entumecer cuando Malcom la cogió y la empujó hacia la cama. Penetró su coño ardiente, haciendo que Alice se deshiciera de placer, corriéndose casi al instante. Malcom era salvaje, intenso, ella jadeaba y se dejaba llevar. La pasión era tal que cayeron al suelo. Alice notaba las baldosas frías, pero su calor interior era ya fuego y ni sintió el duro suelo. Malcom la seguía embistiendo en el suelo, le pellizcaba los pezones y le propinaba suaves cachetes en el culo. Alice nunca había follado jamás de esa forma. Sus orgasmos se sucedían.
Dio la vuelta a Alice y a cuatro patas siguió poseyéndola mientras le tocaba sus tetas, que vibraban a cada sacudida. Las piernas de Alice empezaban a flaquear, Malcom parecía incansable. Salió de Alice y le dio la vuelta, metiendo de nuevo su polla en la boca. Alice, sumisa, la volvió a acoger y se la trabajó bien, Malcom la empujaba y Alice la sentía hasta en la garganta. Estaba dura como una roca, la sacó de nuevo y volvió a poner a Alice de cara contra el suelo. Alice puso el culo en pompa para ayudarle, pero Malcom no se conformaba con su coño, y empezó a hacer intentos para meterse en su culo. Alice sintió sus deseos y quiso apartarle, pero Malcom era fuerte y no podía con él. Agarró fuertemente a Alice y tuvo que rendirse. Al final, Malcom consiguió clavar la polla en el culo de Alice, que gritó de dolor. Con cada embestida, Alice pegaba un grito, pero después de un rato, empezó a sentir placer, sobó su clítoris mientras Malcom continuaba y explotó en palpitaciones que la dejaron sin fuerzas. Malcom, a punto de correrse, sacó su verga, dio la vuelta a Alice y eyaculó encima de su cara y de su cuerpo. Se incorporó y se puso el chándal, mientras ella seguía tumbada aún en el suelo intentando recuperar el resuello.

Sin decir nada a Alice, apenas una leve sonrisa asomó en su rostro, abrió la puerta y se fue. Alice todavía temblaba de lo que había sentido, sus pechos, su cuello y sus labios tenían resto de semen. Le gustó y se relamió.