Project Description

Puta masajista de lujo en Bilbao
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Paulina, guapísima jovencita

Paulina.

Jovencita super guapa.

Un cuerpo de ensueño.

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Fina y selecta.

Masajista complaciente.

Masajes deportivos y eróticos.

Sin prisas.

Gabinete con ducha, camilla y tatami.

Te espero!

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «El parque al atardecer»

Autor: Sibarita

Desnuda como estaba, me levanté y empecé a caminar delante de él, mirando cada árbol del entorno, cada estrella del cielo, la yerba sobre la que caminaba. Él me miraba y me hubiera gustado corresponderle con mis ojos, pero me sentía como en un campo verde salpicado de amapolas, era tan hermoso verme desnuda caminando libre por el parque… Su mano me hizo aterrizar, me atrajo hasta su sexo como si éste fuera un caza mariposas, y comprendí que allí, mi paseo realmente comenzaba, por su boca, su cuello, vientre, su sexo, aunque confieso, él hacía lo mismo conmigo.

El morbo era increíble, estábamos completamente desnudos en el medio de un parque que, por la hora, ya se había quedado desierto, aunque las últimas personas en marcharse, ya nos habían visto follando, e incluso hubo un pequeño grupo que se detuvo para observarnos. En realidad nada ni nadie nos importaba, aunque solo fue cuando nos dimos cuenta de que estábamos realmente solos en el parque, cuando verdaderamente nos desatamos. Apoyada contra el respaldo de un banco le di acceso a mis nalgas, me penetró desde atrás mientras sus manos estaban aferradas a mis tetas, que solo soltó para bajarlas hacia mi clítoris y empapar sus dedos con los jugos de mi orgasmo; de esa manera comenzó a hacer presión sobre mi culo, hasta conseguir meter un dedo, después fueron ya dos, hasta que en un momento sentí que era su polla la que hacía presión para meterse. Sería mi primera vez, pero yo estaba dispuesta a que no hubiera límites ni barreras. Fui yo misma la que le facilitó el camino, y cuando sentí que estaba bien colocado eché con fuerza mi culo hacia atrás y, pese al dolor inicial, conseguí que la mitad de su polla me penetrase. Después ya fue más fácil, en un momento sus testículos golpeaban contra mis glúteos, sus envites eran cada vez más acelerados, más violentos, hasta alcanzar un nuevo orgasmo de forma simultánea.