Serghei, elegante y discreto. Sólo para mujeres.

Serghei, elegante y discreto. Sólo para mujeres. 2018-11-29T11:31:28+00:00

Project Description

Escort masculino ruso en Bilbao
Elegante gigoló ruso en Bilbao
Gigoló madurito y elegante en Bilbao

Serghei, duro por fuera y tierno por dentro.

Hola, soy Serghei, un chico rumano de origen ruso.

Tengo 43 años, mido 1,88m. y peso 86 kgs.

Desde temprana edad he tenido que buscarme la vida. Con 18 años empecé a viajar por varios países europeos y, con el paso del tiempo, he aprendido cómo comportarme en la vida ante cualquier situación o circunstancia.

Soy un chico educado, comprensivo y sincero. Duro por fuera y tierno por dentro.

Muy bien cuidado y muy limpio, considero el deporte como una forma de vida. Practico natación, remo y gym.

Me encanta la naturaleza, el baile, el cine, la pesca deportiva, etc.

Hablo ruso, rumano y castellano con total fluidez.

Si necesitas un acompañante atractivo, elegante, discreto y con un buen saber estar, aquí me tienes.

Si quieres realizar tus fantasías sexuales, no dudes en llamarme. Pasaremos momentos inolvidables que, con total seguridad, vas a querer repetir.

Salidas a hotel y domicilio. No tengo problema para trasladarme.

Discreción total.

Mis tarifas son:
1hora = 200€
2h.= 350€
4h.= 600€
Noche completa = 1.100€
Viajes, consultar.

DISPONIBILIDAD LAS 24 HORAS.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Ojos”

Autor: Xavia

Antes de que pudiera responder, los tirantes del camisón habían descendido por sus brazos y un cuerpo espectacular se me mostraba orgulloso solamente cubierto por un tanga blanco semitransparente.

Sus manos tomaron mis manos para llevarlas a sus caderas, rotundamente delineadas y volviendo a tomarme del cuello para seguir besándome me anunció: esta noche soy tuya.

(…)

Lentamente pero sin pausa. Hasta el fondo. Comencé el vaivén, despacio para ir incrementándolo a medida que ambos cuerpos nos adaptábamos uno al otro. Volvió a gemir intercalándolos con suspiros y leves quejidos hasta que alargué la mano y logré colarla entre sus piernas hasta llegar a sus labios mayores, menores y sobre todo a su clítoris. Dejó de quejarse para suspirar, gemir y cuando un orgasmo brutal la recorrió de arriba abajo, gritar.