Project Description

Escort elegante y sensual en Bilbao
Joven y delgada escort de lujo en Bilbao
Preciosa escort de lujo en Bilbao

Silvia, momentos mágicos que se transforman en placer

Hola Bilbao!

Sólo estaré por Bilbao unos días… y me tienes disponible para momentos mágicos y de total placer.

Soy Silvia una joven modelo que quiere conocerte.

Soy una escort chispeante y divertida que te promete total implicación y dedicación. Mi cuerpo tal cual lo ves, es de piernas largas y bien torneadas, coronadas con un trasero que quita la respiración. Mi cintura estrecha sigue a un talle fino, coronado con dos hermosos pechos que adorarás sentir cuando me tengas entre tus brazos. Mi rostro es el de una muñeca Barbie rubia y mi boca invita a besarla.

Al verme sentirás cómo el deseo te posee y ya no podrás dejar de acariciarme, primero con la vista, luego con las manos hasta que nuestros cuerpos se fundan en momento en el que ya nada importará más que nuestro disfrute.

Cualquier situación, fantasía… siéntete cómodo para contármela, seguro que me encantará participar y si no, te propondré las mías que son muchas y muy, muy morbosas.

Atrévete a algo más: conóceme. ¿A qué esperas?

Escort en Bilbao
Nombre Silvia
Estatura 1,68 m.
Color de pelo Rubio
Idiomas Inglés
Color de ojos Azules
Peso 52 kg.
Profesión Actriz y modelo
Edad 27 años
Medidas 100-60-92
Origen Cantabria
Tipo de acompañamiento  Acompañante, Apartamento, Viajes, Visitas
Horario Cita concertada
Localidad Bilbao
Disponibilidad Consultar

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «El escritor y la foto adecuada»

Autor: Cristina Cano

Ella asintió mientras mordía su labio inferior y me demostró sin palabras que lo recordaba perfectamente. Trazó ochos, equis y círculos con su pelvis, y los suspiros se multiplicaron, los suyos y los míos. Frotaba su clítoris, y los jugos que bajaban por mi escroto comenzaron a ser torrentes. Poco después, su cuerpo tomó el control. Se había olvidado de posar. Yo la empujaba con mis caderas, chocando en el aire, sin parar de lanzar fotos, y disparar destellos. Ella estiraba su cuello, intentando frenar algún gemido, pero se dejaba vencer por el placer de todas formas. Apretaba sus pechos, a través del sostén, sus senos también gemían.
Me cabalgó, cada vez más rápido, hasta que, en el más absoluto silencio, aguantó la respiración tres segundos, soltó un quejido y un soplido… Otros tres segundos sin respirar, y sus ojos volvieron a mirarme con total franqueza…