Project Description

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Sol.

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Discreción.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «¿Quién gana el juego?»

Autor: Luis Duro

A las diez en punto sonó el timbre. Con cierto nerviosismo me puse la venda antes de abrir la puerta. Según abrí, se acercó y me tomó de la mano.

Te llevaré a tu cama, me susurró al oído.

Me sentía extraño pero muy excitado a la vez. Una vez en la habitación desabrochó los botones de mi camisa, y me la quitó. Mientras lo hacía, acariciaba suavemente mis brazos y mi pecho. Poco después, comenzó a desabrochar mis pantalones. Pude sentir la destreza con la que hacía cada maniobra; sin duda no era la primera vez que hacía algo así. Una vez desnudo, me empujó sobre la cama y comenzó a besar y a morder cada palmo de mi cuerpo. No podía creer lo que me estaba ocurriendo.

Solamente déjate llevar por el placer, me susurró con su voz sensual.

Hasta el último poro de mi piel se moría de deseo. Poco a poco ella se fue desnudando, aunque intuí que era muy escasa la ropa que llevaba puesta. Comencé a notar como su cuerpo desnudo se rozaba con el mío. Pude sentir sus vertiginosas curvas, sus pechos turgentes, firmes, y una piel suave como de terciopelo.

Su lengua comenzó a recorrer mi pene de arriba a abajo y de abajo arriba, mientras con una mano jugaba con mis testículos. Podía sentir como mi pene se estiraba cuando su lengua llegaba a la altura del glande. Me moría de ganas de ver como lo hacía, de ver su cara mientras me comía, pero me había comprometido a no hacerlo, y no iba romper aquella promesa. De pronto comenzó a introducirlo en su boca. Una enorme sensación de calor inundó mi cuerpo. Sus labios subían y bajaban lentamente, al tiempo que su lengua chupaba con fruición la corona de mi glande. No había sentido nunca aquella mezcla explosiva de excitación y morbo.

En poco tiempo comencé a entrar en una especie de trance. Mi cuerpo comenzó a sentir espasmos. No sé qué tipo de hechizo utilizó, pero podía sentir electricidad desde los dedos de mis pies hasta el último pelo de mi cabeza.