Project Description

Follar a puta tetona en Bilbao
Puta de tetas grandes en Bilbao
Puta tetona joven en Bilbao

Tamara, escort de lengua traviesa y juguetona

Tamara.

25 años.

Cuerpazo con preciosas curvas y unos maravillosos pechos para una cubanita de ensueño.

Una mujer sabrosa y con lengua muy traviesa para deleitarnos con un riquísimo 69… o un francés natural hasta el final de lujo.

También:

  • duchita y masajes eróticos
  • lluvia dorada
  • lésbico
  • posturitas
  • besos húmedos…

Sexo y sensualidad sin límites.

Pasión, sensualidad y morbo.

Mis fotos son reales y actuales.

Trato exquisito y discreción absoluta.

Atrévete a explorarme, te espero impaciente.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «Adoración por las tetas»

Autor: Rojouno

Mi única preocupación eran aquellas fantásticas tetas que descansaban sobre el respaldo del asiento delantero y que estaban pidiendo que alguien las besara. Daba la impresión de que aquella mujer no estaba interesada para nada en la parte romántica. Lo único que quería era exactamente lo que decía su anuncio. Y yo estaba más que ansioso por hacer realidad sus deseos.

Levanté lentamente las manos y toqué suavemente sus pechos. Pude sentir perfectamente el peso de aquellas enormes tetas en las palmas de mis manos. Lentamente, pasé mis uñas por los lados de cada una de ellas hasta llegar a los pezones. La mujer no se inmutó. Sin embargo, sus pezones sí. Los pezones no mienten. Cuando una mujer está excitada, sus pezones se ponen duros. Los de esta mujer tenían más de un centímetro de longitud y casi tan grandes como la goma de un lápiz. Me propuse comprobar si podía alargarlos todavía más.

Acercando mi boca a su pecho izquierdo, jugueteé con la punta de la lengua en su erecto pezón. Esta vez sí noté una respuesta por su parte. Dejó escapar un suave gemido. Hice lo mismo en el derecho. Ella gimió otra vez, pero en esta ocasión el gemido fue un poco más largo y más audible. Con solo dos lametones de mi lengua ya había averiguado lo que quería saber. Sí, era el derecho… La experiencia me ha enseñado que todas las mujeres tienen un pecho más sensible que el otro.

Así que empecé por el izquierdo. Abrí la boca todo lo que pude y me introduje con suavidad todo lo que me cupo dentro. Luego, muy lentamente, comencé a hacer girar mi lengua alrededor del pezón, trazando pequeños círculos, todo ello sin dejar de intentar meterme más cantidad de su teta en la boca. Mi acción tuvo el efecto deseado. La mujer volvió a gemir y se echó hacia delante, intentando introducir más teta en mi boca.

Aquella situación tan erótica tuvo también un efecto sobre mí. Bajo mis pantalones empezaba a crecer una erección como nunca antes había sentido. Hacía muchísimo tiempo que no tenía el placer de juguetear con unas tetas así de grandes. Cuanto más chupaba y lamía yo su teta, más gemía ella y más dura se ponía mi polla.