Triana, sensual escort sevillana

Triana, sensual escort sevillana 2018-06-21T17:55:10+00:00

Project Description

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Triana.

Madurita sensual de 38 años.

Escort sevillana educada y simpática.

Morbo asegurado.

Culazo y preciosas tetas naturales.

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LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Un viaje en bus”

Autor: Alice Carroll

Alicia sentía el pene entre sus dedos cada vez más inflamado, unas pequeñas gotas premonitorias comenzaron a salir de él, podía seguir al detalle el recorrido de su palpitante vena. Su compañero hundió sin mucha delicadeza sus dedos en su sexo, rozando interiormente en su camino su pequeña protuberancia, su diminuto punto G, que le hacía retorcerse de placer cada vez que lo tocaba. Su vecino de autobús era un hombre hábil, aunque de toscas maneras. Por eso le sorprendió que acariciara su cabello en ese momento. No tardó en comprender que tal gesto era simplemente una maniobra para empujar sutilmente a Alicia hasta sus pantalones abiertos, invitando a que degustara de una forma más íntima su pene. Alicia lamió el miembro de arriba abajo, dejando la estela de su saliva en él, lo agarró firmemente entre sus manos, abrió su boca y fue dejando que ésta se llenara por completo con él. Inició un constante movimiento subiendo y bajando su cabeza, intentando taparse de miradas ajenas con la cazadora. Sentía un calor asfixiante, pero prefería que nadie la descubriera. Intentaba chupetear silenciosa aquel pene, saborearlo cuidadosamente sin desperdiciar ni un milímetro de él. Por un instante levantó la cabeza y observó al hombre, los gestos de su cara le decían que estaba haciendo un buen trabajo.

El autocar seguía su recorrido, la pareja que se ubicaba delante de ellos continuaba con sus juegos. Por un instante creyó ver incluso que la mujer había abandonado su asiento para sentarse a horcajadas sobre su compañero. Menos mal que el resto de los pasajeros dormía plácidamente y nadie se había percatado de que el autobús se había convertido en uno de sus laterales en una especie de lupanar. Alicia, exhausta, se incorporó y siguió masturbando manualmente a su compañero, el cual, presa de la excitación, había olvidado el lugar donde se encontraban y había empezado a chupar los pechos de Alicia sin ningún tipo de reparo, a la par que la masturbaba, ahora a un ritmo más salvaje. Alicia apretaba sus labios intentando no emitir sonido que delatara su calentura al resto de los ocupantes del vehículo, pero al sentir la palpitante oleada de espasmos recorriendo su ser, no pudo evitar un leve quejido de gozo. Mientras degustaba la intensidad del momento, sintió sus dedos repentinamente pringosos, viendo como su compañero se reclinaba sobre el asiento, agotado y complacido.