Valeria, travesti siempre empalmada. Una delicatessen

Valeria, travesti siempre empalmada. Una delicatessen 2018-01-09T16:58:40+00:00

Project Description

Joven y guapa travesti bien dotada en Bilbao
Travesti joven y guapa en Bilbao
Travesti con juguetes sexuales en Bilbao

Valeria, jovencita loca por el sexo. Delicatessen

Hola amores, soy la Valeria, una niñatita de Honduras guapa y siempre empalmada.

Soy una jovencita de 19 añitos loca por sexo y con ganas de aprender todo que sabes y enseñarte cosas muy morbosas que nunca pensaste en hacer.

Recién llegada a España.

Tengo 172 de altura, delgada, pechos de 130, cintura de avispa y culo respingón.

Mi polla es una delicatessen muy rica, mi amor … te encantará.

Me vuelve loca una buena mamada mutua sin límites y besos muy viciosos.

Si dejas que te folle verás el cielo, no te dejaré descansar ya que soy una enferma del sexo.

Solo tienes que gritar y te daré cada vez más.

Te haré trizas la boquita con mi polla.

Si deseas un trío, dímelo.

Esposas, mordazas y popper.

Podemos montarnos una fiesta de muchas horas de sexo y morbo.

Si quieres mi leche pídemela y te la doy con mucho placer.

Domicilio y hotel.

24 horas.

Te espero ansiosa.

Acepto todo tipo de tarjetas, también American Express.

Llámame y nunca olvidarás estos momentos de placer.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de «La tormenta perfecta»

Autor: Golfo

Estuve a punto de quedarme dormido por sus caricias pero, antes que lo hiciera, la mujer empezó a recorrer mi pecho con sus manos. La sensualidad sin límite que me demostró al hacerlo, hizo que dándome la vuelta, metiera uno de sus pezones en mi boca y mordisqueándolo con ligereza, empezara a mamar de su seno como si de un crío me tratara. La negra no pudo reprender un sollozo cuando sintió mis dientes contra su oscuro pecho. Envalentonado por su entrega, bajé mi mano hasta su entrepierna y separando los pliegues de su sexo, me concentré en su clítoris. Como el resto de su cuerpo, su botón era enorme y cogiéndolo entre mis dedos lo acaricié, mientras miraba como su dueña se derretía ante mi ataque. Sus gemidos se hicieron aún más patentes cuando ahondando en mis maniobras, aceleré la velocidad de los movimientos de mi mano.