Vanessa Paul, guapa, femenina y elegante

Vanessa Paul, guapa, femenina y elegante 2017-11-22T10:35:02+00:00

Project Description

Escort travesti femenina en Bilbao
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Vanessa Paul, bellísima trans sensual y elegante

Hola guapos, soy Vanessa Paul, una trans guapa, femenina y elegante… 30 años.

En persona estoy mejor que en mis fotos.

Poseo un físico de lo más femenino, soy muy atractiva y desprendo sensualidad por cada poro de mi piel.

Brasileña con cuerpazo y bien dotada de 22×7 cms reales.

A mi lado, te garantizo la mejor compañía.

Implicada y muy completa te haré sentir el verdadero placer de estar con una travesti experta.

Conozcámonos y disfrutemos de los mejores placeres que nos ofrece esta vida.

Me gustan los besos húmedos, el francés mutuo, la penetración,…

Soy versátil, activa y pasiva…

Por supuesto podemos conocernos en mi piso o en el tuyo.

Pasemos juntos una velada inolvidable, de esas que dejan huella…

¡Te espero con muchas ganas!

Estoy para ti 24 horas, sólo tienes que llamarme antes para quedar.

LITERATURA ERÓTICA


Texto extraído de “Te pintaré los pies con la punta de mis dedos”

Autor: Valérie Tasso

Raúl empezó a jugar con el agujero de mi media y, cuando sentí un dedo tocar directamente mi piel, empecé a curvar más la espalda. Raúl decidió, tras un suspiro de gozo, que ya estaba lista para quitarme las medias y, con un gesto estudiado, levantó mi vestido, agarró la parte alta de mis medias y las deslizó sin prisa a lo largo de mis piernas.

Jugueteaba con ellas, las pinchaba y las llevaba hacia él, para luego soltarlas y dejarlas que recuperaran su forma natural, como si de una goma elástica se tratara. Al final, las medias acabaron en el suelo y fue cuando, con la punta de la lengua, empezó a lamer cada uno de los espacios entre los dedos. Su lengua era sibilina, nada predecible y más de una vez tuve que pedirle que parara. Estaba al borde del orgasmo…

Para mi sorpresa, se levantó y empezó a rebuscar en mi bolso el neceser de maquillaje. Yo estaba paralizada, no preguntaba nada, solo quería que no acabara nunca. Quería ser su muñeca, su objeto de deseo, de piel humana o de nailon; la que goza solo para él… con los pies mortificados por unos zapatos demasiado estrechos y altos. No importaba nada más.

Cuando se sentó nuevamente a mis pies, llevaba algo en la mano. No conseguí entrever lo que era. Su pulgar ejerció, esta vez, una presión más fuerte en el empeine derecho, mientras, sin aliento, acarició por encima del vestido mis pezones, que querían hacerse sitio entre el hilo… Pero volvió a mis pies, su fetiche, su adoración, su todo.

Me dio repentinamente la vuelta. Me dejé hacer, no había ningún tipo de resistencia en mí. Me sentía desarticulada… y me gustaba.